BELTZURIA DE IXIAR ROZAS

Ixiar Rozas (Lasarte-Oria, 1972) escribe habitualmente en euskera. En su último libro, Beltzuria, editado primero en esa lengua por la editorial navarra Pamiela y ahora en castellano por la madrileña Enclave de Libros, dice que se dedica a buscar el rastro de palabras desaparecidas o a escudriñar aquellas que están a punto de hacerlo con el fin de devolverlas a la vida, utilizándolas de nuevo. En cierto modo –añade- como sucede cuando escribimos y “cazamos” o atrapamos las palabras en el campo de batalla del lenguaje.

Beltzuria es uno de esos vocablos polisémicos que, más allá de su significado literal negriblanco, remite al cielo encapotado con algún resquicio blanco, en el instante previo a la tormenta, o a la pena y la congoja que abate nuestro ánimo. También se refiere a las mujeres que las pasaban negras – canutas- en tiempos de guerra, a la vestimenta que utilizaban en los meses de duelo o a las historias oscuras de ayer y hoy que el recuerdo blanquea para poder seguir viviendo. Una de esas historias es la del personaje central del libro, Frantzisko Elizalde Zelaieta – alias Xamuio- nacido en 1899 en la borda Zamuio de Etxalar (Navarra).

La autora de este polifónico – ella misma nos invita a leer en voz alta algún de sus párrafos-  y polimórfico texto literario -es a la vez novela, biografía, autobiografía, ensayo o poesía – persigue la voz perdida de este personaje. Xamuio tuvo que ir a la guerra de Marruecos en 1921, seguramente, porque no tenía dinero suficiente para pagar a alguien que, como era habitual en otros casos de familias pudientes, ocupara su lugar (las guerras y la lucha de clases siempre han ido de la mano).Tras regresar de la batalla de Annual (aquel conflicto contra los rifeños obligó a redefinir toda la política colonial española) apenas hablaba de aquella experiencia. Se convirtió en un ser silencioso. El drama que vivió en aquel desastre y los recuerdos dolorosos que padeció años después, lo despojaron de un hablar sosegado. Es inevitable mencionar la cita que Rozas hace a Moroak gara behelaino artean? de Joseba Sarrionandia, editado en castellano como ¿Somos como moros en la niebla?, un ensayo sobre las discordancias históricas locales (confrontaciones hispano-marroquís o paralelismos culturales vasco-rifenos) y una reflexión crítica sobre el imperialismo que también nos permite entender mejor algunas genealogías de la escena política internacional actual. Seguir leyendo «BELTZURIA DE IXIAR ROZAS»

TURISMO Y RESPONSABILIDAD POLÍTICA

La historia de la civilización y la de los viajeros están relacionadas de forma intrínseca. Más allá de los efectos migratorios de las guerras y los desplazamientos por supervivencia, las peregrinaciones, las expediciones, los viajes científicos o profesionales fueron, y muchos de ellos siguen siendo, causa de importantes movilizaciones. Casi todos somos viajeros y de alguna manera turistas porque también disfrutamos de las fiestas, gastronomía, costumbres, excelencias culturales, parajes excepcionales o monumentos de los lugares que visitamos. Por lo tanto, nadie está exento de responsabilidad cuando en beneficio de un turismo más ecológico se proponen medidas que contribuyan a paliar los efectos negativos generados por el crecimiento ilimitado de la movilización global, entre los que debemos incluir los causados por la industria turística.

El cambio de paradigma en los modelos de movilidad se produce a finales del siglo XIX con el desarrollo de la Revolución industrial. La máquina de vapor, el transporte ferroviario y la aviación comercial se extienden con gran rapidez por toda Europa y Norteamérica. El progreso económico coincide con la  aparición de una burguesía que dispondrá de recursos, tiempo y “libertad” para viajar de forma “caprichosa”. Es el inicio del turismo para las clases más privilegiadas que, emulando a la aristocracia, se desplazarán a los balnearios, sanatorios y hoteles de montaña o costa.

A mediados del siglo pasado, tras la Segunda Guerra Mundial, aparecen las primeras agencias de viajes y asistimos a un importante auge del turismo popular europeo, extendiéndose esos “beneficios de clase” a otros segmentos sociales. Este boom del turismo, que ha ido creciendo hasta la actualidad, de momento termina con la incorporación de viajeros de China o los países del Golfo, cuyo enriquecimiento por el aumento del consumo del petróleo y el desarrollo industrial ha favorecido que una parte privilegiada de su población visita otros lugares del mundo.

Pero aunque parezca que el turismo se ha “naturalizado” y forma parte de la vida ordinaria de cualquier persona, nada está más lejos de la realidad. La inmensa mayoría sigue sin “derecho a vacaciones” y mucho menos posibilidad de viajar. Teniendo en cuenta que en 2014 se contabilizaron 1.133 millones de turistas y la población mundial ha sobrepasado los 7.000 millones, podemos decir que el turismo aún es una prerrogativa de determinadas clases sociales de ciertos países desarrollados. Seguir leyendo «TURISMO Y RESPONSABILIDAD POLÍTICA»