EL ALIENTO POSCOLONIAL

                                   desde el itinerario

ese desconcierto de raíces

                                   ese furor de la identidad

                                   Ya la ordalía me arma 

                                   contra los puntos ciegos de la historia

                                   Remonto la curva de los tiempos

                                                                                  malditos

                                   para desenterrar mi memoria

                                                                                  enraizada

                                   prefiguro mi muerte

                                   entre mis semejantes

                                   me apresto a la erosión solemne

                                   que me hará germinar en la tierra

                                                          Abdellatif Laâbi, 1982

El enésimo conflicto fronterizo entre España y Marruecos, por casualidad, me ha coincidido con la relectura de El camino de las ordalías (Ed. del oriente y del mediterráneo,1995) de Abdellatif Laâbi nacido en Fez en 1942. Comencé a leer el libro tras ver y pensar sobre la exposición “Trilogía marroquí 1950-2020«, presente actualmente en el Museo Reina Sofía, donde también se pueden contemplar todos los ejemplares de la revista Soufles (1966-1972) fundada, junto a Mostafa Nissabouri y por el mismo Laâbi, que además es autor de varios libros de poesía, teatro, novela, correspondencia y ensayo. Publicó también una conocida «Antología de poesía palestina en combate» que en estos momentos de crisis vendría bien rememorar y releer. “El camino de las ordalías”, es una obra autobiográfica en la que, con especial sensibilidad poética, el autor relata su experiencia de preso político en Marruecos. Fue el primer libro que publicó tras su liberación en 1980, después de pasar ocho años y medio en prisión donde además fue torturado por delitos de opinión, posiciones políticas y escritos. Actualmente vive exiliado en Francia. 

Según palabras de la investigadora Laura Casielles, excelente conocedora de su origen y desarrollo, la revista Soufles (Alientos) es indispensable para quien quiera trabajar acerca del arte, las culturas magrebís y la descolonización cultural. Esta revista desempeñó un importante papel en la renovación de las letras magrebíes y en la elaboración de una alterativa política revolucionaria de izquierdas en Marruecos. Sus creadores fueron artistas y escritores comprometidos con su tiempo que concibieron su actividad creativa como una práctica política y que tuvieron siempre muy claro que en sus obras debían huir de la autocomplacencia y del ensimismamiento e intentaron que éstas se convirtieran en herramientas para la transformación y el progreso de la sociedad. En definitiva, fue una plataforma de expresión para una nueva generación de escritores, artistas e intelectuales desde la que organizar una revolución contra la dominación cultural imperialista y colonial en el Magreb. 

Lamentablemente, con demasiada facilidad, tendemos a pensar los acontecimientos actuales olvidando sus raíces históricas, profundamente determinadas por la historia colonial europea. No debemos pasar por alto que hasta su independencia en 1956 las tierras del actual Estado marroquí fueron un “protectorado” hispano francés, por tanto, al servicio de sus intereses estratégicos, económicos o militares. La cuestión pendiente de la independencia de Sahara Occidental o de su integración en Marruecos y las derivadas de las tensiones fronterizas con Ceuta y Melilla, históricamente plazas militares defensivas españolas, están en el origen del actual conflicto y son consecuencia de esa herencia colonial irresuelta. Del mismo modo, tampoco podemos obviar que el actual jefe de Estado del vecino país pertenece a la dinastía alauí, durante siglos dueña de aquellas tierras y señor de sus habitantes. Actualmente sigue siendo propietaria de muchos de sus recursos y jefe supremo de todos sus ciudadanos en un régimen político autoritario que cuenta con el apoyo de muchas potencias internacionales, interesadas en el control de las fronteras, entre las que se encuentra la misma España. Por tanto, tampoco debemos olvidaros los intereses geoestratégico de ambos gobiernos, la implicación de Europa en la gestión necropolítica de las fronteras y, por añadidura, las alianzas familiares, con múltiples intereses, y las relaciones postcoloniales que el régimen de Mohamed VI, y antes su padre Hasan II con el emérito Juan Carlos, continua manteniendo con nuestra actual monarca Felipe VI, perteneciente a la dinastía borbónica, igual de anacrónica que la marroquí. 

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