“Lo que la juventud desea, la vejez lo concede con creces” Poesía y verdad Goethe
Hace unas semanas, Helduak Adi, la Red Social para el Desarrollo del Plan Integral de las Personas Mayores y Elisabet Arrieta, de la Facultad de Filosofía y CC. de la Educación de la EHU/UPV me invitaron a dar una conferencia sobre el papel del arte y la cultura a lo largo de toda la vida. En principio me solicitaron que les hablara de cómo se habían planteado esas cuestiones en el programa de DSS2016EU, Capital Europea de la Cultura. Desde el primer momento les respondí que, más allá de haber sido uno de los principales redactores de los documentos programáticos, no me sentía capacitado para hacer una valoración de la situación en la que se encontraba en ese momento el desarrollo de aquellas ideas fundacionales. Les propuse hablar desde otra perspectiva, incluyendo algunas ideas que también estaban en el programa inicial de DSS206EU.
Mi intervención comenzó con la explicación de un sueño que tuve pocos días antes de que me llegara la invitación. Era la imagen de un gulag para viejos. Una potente organización internacional de jóvenes fascistas había decidido que la solidaridad intergeneracional y las viejas conquistas de la clase trabajadora (entre otras, las pensiones) eran una gravosa hipoteca sobre el futuro de las próximas generaciones. Aquella bomba de relojería (eliminar a los viejos), que durante años no fue más que un comentario irónico y sarcástico de las barras de bar, los botellones juveniles y las reuniones de adolescentes, se hizo realidad y el planeta se llenó de campos de exterminio. Lejos de valorar a las personas mayores como depositarias de la memoria y la experiencia colectiva -como era habitual en sociedades precapitalistas- estos jóvenes, cuya vida había sido cruelmente precarizada hasta extremos impensables por las políticas de acumulación capitalista del FMI, deciden eliminar toda vida no productiva. En lugar de enfrentarse a la causa y a los responsables de aquel desastre, enajenados por los medios de comunicación y la propaganda de los poderosos del mundo, resuelven atacar el eslabón más débil de la cadena. Atrapados por justificaciones malthusianas y apoyándose en interpretaciones fundamentalistas del darwinismo social, aplican medidas eugenésicas radicales para, según ellos y su vocabulario bélico, “salvar al mundo”. Aquella exaltación fanática de la barbarie pretendía alcanzar una especie de utopía mesiánica que ensalzaría los cuerpos productivos, mientras las labores reproductivas (cuidado de hijos, atención doméstica etc) recaerían en máquinas y robots personalizados. Seguir leyendo «EL ARTE Y LA CULTURA EN UNA SOCIEDAD INTERGENERACIONAL.»






