AFRICA RECLAMA JUSTICIA, NO CARIDAD

Estos días hemos vuelto a ver las imágenes de cients inmigrantes intentando saltar las vallas de la frontera de Melilla. Hoy, de nuevo, unos 800 inmigrantes subsaharianos, divididos en dos grupos, han tratado de saltar la valla fronteriza con Marruecos esta madrugada para alcanzar Melilla.

En todas las imágenes que nos llegan a través de los medios de comunicación, la lucha por la vida digna de estos africanos se muestra con la crudeza de un ritual de muerte; una ceremonia de sacrificios humanos que Europa, con el silencio cómplice de muchos ciudadanos, celebra todos los días aplicando drásticas políticas de restricción de acceso.

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Las imágenes suelen ser espeluznantes. Los cuerpos se muestran sin identidad, muchas veces sin sin rostro, tan sólo como una masa anónima que trata de invadir y alterar nuestro plácido mundo de confort. Una visión psicoanalítica las interpretaría como la aparición de lo monstruoso, la  representación de todo aquello que nos asusta. Tal vez vivientes-muertos, la otra cara del espejo de los zombies (muertos vivientes) como metáfora de lo que el crítico cinematográfico Robin Wood denominó el retorno de los reprimidos. Seguir leyendo «AFRICA RECLAMA JUSTICIA, NO CARIDAD»

LA SUBALTERIDAD DEL EXTRANJERO ENTRE EL UNIVERSALISMO Y EL COMUNITARISMO

Uno de los grandes problemas de la cultura es responder a la pregunta sobre la existencia de verdades universales. En torno a esta cuestión, las discusiones entre los universalistas (el valor de lo general) y los comunitaristas (la importancia de lo específico) se remontan a los primeros debates filosóficos entre Sócrates y los sofistas, en el siglo IV antes de Cristo.

Con toda probabilidad, la consecuencia más visible de esos debates sobre la facultad del ser humano para pensarse como sujeto político, capaz de actuar más allá de sus propias limitaciones y desde contextos concretos, sea la Declaración Universal de Derechos Humanos. El primer gran acuerdo entre los hombres y mujeres del mundo, encaminado a conseguir una humanidad más justa, basada en una serie de derechos internacionales aplicables en cualquier punto de la geografía planetaria. De alguna manera, se plantea como un texto fundacional de cierto universalismo, idóneo para  asentar las bases de una democracia global construida sobre un imperativo moral asumible por todos los hombres y mujeres de la tierra.

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Sin embargo, el filosofo argentino Ernesto Laclau, en obras como Emancipación y diferencia o en sus textos recogidos en el libro colectivo Contingencia, hegemonía, universalidad, nos recuerda y nos advierte que la universalidad no debe ser un presupuesto estático, ni un a priori dado; nos señala que debiera ser entendida como un permanente proceso constitutivo, irreductible a cualquiera de sus modos determinados de aparición. En este sentido, las prerrogativas que los Estados tienen para legislar sobre cuestiones que afectan a la aplicación de los derechos universales, limitan las potenciales capacidades de una posible normativa jurídica internacional. Seguir leyendo «LA SUBALTERIDAD DEL EXTRANJERO ENTRE EL UNIVERSALISMO Y EL COMUNITARISMO»

RACISMO Y DEMOCRACIA

Sigo con mis preocupaciones sobre el concepto «extranjero» y recupero este breve texto que publiqué hace unos años en el Diario Vasco sobre el auge del racismo y las políticas de cierre de fronteras en Europa.

El ser humano tiende a desconfiar de lo que no conoce y teme a los que son diferentes, a los extranjeros, a los extraños. El racista reivindica su identidad para autoafirmarse y, en consecuencia, piensa que cualquier costumbre o hábito ajenos a su concepción de la vida, le amenazan. No le gusta que le rompan sus esquemas y certidumbres. Necesita sentirse resguardado, seguro y, por tanto, el miedo le provoca agresividad porque se siente amenazado y atacado; su comportamiento, tanto si se origina en un complejo de inferioridad como en otro de superioridad, siempre se basa en el desprecio.

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Las sociedades  han perdido la homogeneidad con que se habían revestido en otras épocas. La fragmentación social convierte en una quimera la representación de la identidad como una unidad armónica y sin disonancias, con una territorialidad compacta y unas tradiciones aseguradas. Vivimos en un mundo de identidades compartidas, de pertenencias múltiples, de dependencias dispersas y, claro está, de soberanías complejas, de perfiles borrosos o difuminados. Cliffor Geertz en Los usos de la diversidad afirma que hoy existen muy pocos países que coincidan plenamente con comunidades homogéneas. La yuxtaposición de distintos modos de vida  y de grupos humanos diferentes es una característica irrenunciable de la cultura contemporánea. La heterogeneidad generalizada y la amalgama de formas sociales que conocen las ciudades actuales, no sólo son posibles, sino que resultan estructuralmente estratégicas para su desarrollo.

IMPERIO Y DIVERSIDAD SAMI NAIR

La prevención frente al extranjero y el miedo a los extraños dan lugar a sociedades cerradas, que tratan de defenderse con planteamientos jurídicos discriminatorios e invocando la exaltación de la homogeneidad cultural como condición ideal de convivencia. Por el contrario, Sami NaÏr, en El Imperio frente a la diversidad del mundo indica que estas modificaciones estructurales de la organización social son procesos que nos obligan, ineludiblemente, a pensar en la profundización de la democracia para evitar la exacerbación del pánico y el auge de la xenofobia.

 

 

EUROPA DE LOS REFUGIADOS

El filósofo italiano Giorgio Agamben en Medios sin fin. Notas sobre la política afirma que, en el proceso paulatino de corrosión general de las categorías jurídico-políticas tradicionales, “el refugiado” es quizás la única que nos permite entrever las formas y los límites de la comunidad política por venir.

MEDIOS SIN FIN Agamben

El “nacimiento” se hace inmediatamente “nación” y, junto al concepto de soberanía, ambos constituyen los principios sobre los que se asientan los Estados. Si el refugiado representa un elemento tan inquietante es, sobre todo, porque rompe la identidad entre persona y ciudadano, entre origen y  nacionalidad; pone en crisis la ficción originaria de soberanía.

Una de las grandes novedades de nuestro tiempo es que cada vez son más las partes de humanidad que ya no se sienten representadas por un modelo de Estado que pone en cuestión la pertinencia de estos nuevos sujetos de derecho. Seguir leyendo «EUROPA DE LOS REFUGIADOS»

CAPITAL CULTURAL Y DEMOCRACIA

Siguiendo sobre esta mini serie relacionada con el concepto de «extranjero» recupero también estas reflexiones que estuvieron en el origen de mi trabajo para la oficina de la Capitalidad de Donostia/San Sebastian. En las numerosas  jornadas de trabajo organizadas, allá por el 2008 y 2009, para recabar información sobre las preocupaciones de los ciudadanos  y que nos permitieran elaborar los contenidos que deberían proponerse en el proyecto para conseguir el título de Capital Europea de la Cultura 2106 se habló mucho sobre ciudadanía, valores humanos y democracia. En cierto modo, concluimos pronto que uno de los hilos del discurso sobre el que debía estructurarse el programa de la futura Capita Europea de la Cultura fue la vigencia de la democracia; no tanto como sistema político que periódicamente permite la elección de unos representantes de l*s ciudadan*s, sino como idea que defiende la participación activa de tod*s en los asuntos importantes de gobierno.

No olvidemos que la primigenia democracia griega no fue más que un sistema de privilegios de ciertas élites masculinas, posible gracias a la esclavitud y a la segregación de las mujeres. Así fue hasta que el proyecto político de la Ilustración, encarnado en los procesos revolucionarios del siglo XVIII y XIX, instauró el “estado de derecho” como fuente de la que beben la gran mayoría de las constituciones denominadas democráticas.

Sin embargo, después de más de doscientos años, una parte muy importante del mundo queda todavía excluida de los beneficios de este sistema. En muchos casos, ha sido la propia democracia occidental y su aliado natural, el capitalismo, quienes les han relegado a la exclusión. Primero el colonialismo y más tarde el globalismo económico -dos de sus formas más brutales- han configurado un mapa internacional donde, como en la democracia griega, millones de ciudadan*s son condenados a la miseria y a la discriminación para que otros disfrutemos de nuestras democracias desarrolladas.

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EL ESPEJO DE HERZEN. LA CONDICIÓN DE EXTRANJERO EN EUROPA

El segundo ensayo del último libro de Richard Sennett publicado en castellano por Alianza, El Extranjero. Dos ensayos sobre el exilio, se ocupa de la tribulaciones del intelectual ruso Aleksander Herzen -emigrado de su país en 1924- en su ruta por distintos países de Europa, y de sus dificultades para encontrar una identidad nacional. Sennett, a través de algunos incidentes y peripecias de este revolucionario, filósofo y economista, reflexiona sobre el nuevo concepto de nación en la Europa de mediados del siglo XIX –que desde la Revolución francesa, hasta entonces se refería, de manera primordial, a la ciudadanía- y el cambio de su naturaleza, por una naturaleza de tipo antropológico, que alude más a la fusión del individuo con el conjunto de creencias, tradiciones y hábitos lingüísticos y culturales de un pueblo.

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 En 1848, los revolucionarios nacionalistas rechazaban la idea de la nación como código político -la nación de ciudadanos – porque para ellos lo que conformaba una nación era la tradición, las formas de comportamiento y las actitudes morales. A ese concepto de cultura se añade un imperativo geográfico, pues el hábito, el ritual, la fe, todo en definitiva, depende de su representación en un territorio determinado. Además, ese lugar está formado por personas que se parecen, con quien podemos compartir sin explicar nada. De esta manera, cultura y territorio se convierten en sinónimo de identidad. De este modo también las creencias y la moral que crean el ideal nacional se celebran como probados por el tiempo y como factores permanentes de cohesión, pues pertenecen a la tierra misma, a la unidad de los seres humanos con su “suelo”. Seguir leyendo «EL ESPEJO DE HERZEN. LA CONDICIÓN DE EXTRANJERO EN EUROPA»