Estas semanas he participado activamente en varios foros donde se ha discutido sobre la función del arte y la cultura en estos tiempos de crisis y sobre los modelos de gestión que deben aplicarse en su desarrollo.
Estoy seguro de que, a lo largo de estas últimas semanas y días habréis tenido la ocasión de leer en varios medios de comunicación el enésimo debate sobre el sentido de la cultura, su función social y también escuchar las preguntas sobre quién debe asumir las responsabilidad de su existencia y , en consecuencia, debatir sobre el modelo o modelos que se deben aplicar para garantizar su correcto funcionamiento.
Parece que todos, con más o menos matices, estamos de acuerdo en que la cultura es un bien que debemos preservar porque es un elemento que forma parte sustancial de nuestras vidas ya que es en gran medida lo que nos constituye como seres humanos en comunidad. Sin embargo, ahora más que nunca, la eterna pregunta sobre el sentido de la cultura, planteada a la luz y a las sombras de los efectos de la crisis, adquiere de nuevo relevancia, ya que, en estos momentos de recesión económica, casi todo el mundo da por hecho que el gasto público en cultura es prescindible porque no es tan esencial para la vida como otras necesidades. Muchas voces críticas, medios de comunicación se preguntan, por tanto, si la cultura pública, ¿ha de ser sostenible por sí misma, o puede (y hasta debe) generar déficit mientras cumpla su función social? En esencia, algún periodista también se preguntaba si la cultura es ¿producto de rentabilidad o artículo de primera necesidad?. Yo iría más lejos, y plantearía esa misma cuestión desde otros parámetros: ¿bien de uso o de cambio? Seguir leyendo «EL DERECHO A LA CULTURA COMO BIEN COMUN (1)»








