TRATADO DE PAZ. FESTIVAL DE CINE. PELÍCULAS DE BROODTHAERS

ZINEMALDIA. Festival de Cine de San Sebastián dedicará una sesión especial al cine de Marcel Broodthaers, el próximo día 27 a las ocho y cuarto en los Cines Príncipe.

En el arranque del proyecto Tratado de Paz, iniciativa de San Sebastián Capital Europea de la Cultura 2016, se muestra, como Caso de estudio, la exposición Décor, A Conquest by Marcel Broodthaers en la Casa de la Paz y de los Derechos Humanos, Palacio de Aiete, con el apoyo del Museo San Telmo y, a su lado, la proyección de un conjunto de películas del mismo autor.

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En palabras de Pedro G. Romero, curador-comisario de Tratado de Paz, el artista belga Marcel Broodthaers (Bruselas, 1924-1976) reelaboró poéticamente la memorabilia de la Batalla de Waterloo, sus implicaciones históricas y políticas y el abordaje del par guerra y paz, violencia y confort, en el marco de la cultura de masas que se despliega entre el Museo y los turistas, sus visitantes privilegiados. Por estas razones se presenta en el marco conmemorativo de 1813. Asedio, incendio y reconstrucción de Donostia/San Sebastián.

Los films que se proyectan, realizados entre 1957 y 1975, están imbricados con distintos trabajos artísticos de Marcel Broodthaers y constituyen, a la postre, la Section Cinéma del Musée d’Art Moderne, Département des Aigles, su gran trabajo en torno a las figuras de la Exposición, el Museo y la Institución Arte. Este aspecto es muy importante pues el cine para Broodthaers constituye una excelente pregunta sobre el Valor de Exposición del trabajo del arte. El cine y las películas son una forma de Exposición. Así, La Bataille de Waterloo, la película de 1975 que cierra la sesión, la realiza a partir de Décor, A Conquest by Marcel Broodthaers, que el artista mostraba en el Institute of Contemporary Arts de Londres en esos mismos momentos del rodaje. Seguir leyendo “TRATADO DE PAZ. FESTIVAL DE CINE. PELÍCULAS DE BROODTHAERS”

TRATADO DE PAZ. ALIANZA X. DECONSTRUYENDO LA VIOLENCIA SEXISTA

“1813: Asedio, Incendio y Reconstrucción de Donostia/San Sebastián” el primer capítulo de Tratado dePaz comenzó a finales de Junio con la presentación de los Afueras, primeras producciones realizadas por Maialen Lujanbio/Xabier Erkizia, Bulegoa z/g y Oier Etxeberria. Pocos días después se inauguraron las exposiciones del Museo Vasco de Baiona, Museo San Telmo y Naval de Donostia/San Sebsatián y la del Museo Zumalakarregi de Ormaitzegi, a la vez que también en Donostia/San Sebastián “Décor: A Conquest by Marcel Broodthaers” en la Casa de la Paz de Aiete y el último capítulo del Archivo F.X, de Pedro G. Romero, Director artístico de Tratado de Paz.

La próximas semanas comienzan las primeras actividades de Alianzas. Un conjunto de tres actividades, que distintas iniciativas culturales locales han decidido, este año, relacionarlas con los contenidos de Tratado de Paz.

La primera actividad será el seminario, coordinado Por Beatriz Preciado: Acción y pensamiento: Deconstruyendo la violencia sexista.

 

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Adjunto PDF del folleto. El seminario se realiza con la colaboración de la Dirección General de Igualdad de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Participarán: Beatriz Preciado, Virginie Despentes, Garaipen, Bilgune Feminista, Ikerlari taldea “Presoak”, Medeak y Plazandreok.

LA GUERRA, TAN LEJOS Y TAN CERCA

Las diversas exposiciones de Tratado de Paz: 1813. Asedio, incendio y reconstrucción de San Sebastián, además de elementos patrimoniales relacionados con aquel asedio, nos muestran otras obras coetáneas, modernas y contemporáneas que pueden servir como pequeñas incisiones en nuestra vida actual para pensar las múltiples y sutiles maneras en las que el horror de la guerra se sigue colando en nuestras casas. Más allá del análisis de aquel trágico acontecimiento, también tratan de analizar las razones por las que la guerra sigue siendo una práctica habitual para regular la organización del mundo.

En una de las primeras salas del Museo San Telmo, W. G. Sebald, probablemente uno de los escritores contemporáneos que mejor ha revelado los significados ambivalentes que se ocultan tras las palabras paz y guerra o amigo y enemigo, nos propone, a modo de ejemplar relato, la lectura de Austerlitz, la historia de un niño judío marcado por un apellido que le vincula a la batalla del mismo nombre, ganada por Napoleón en 1805. Esta magnífica novela ilustrada narra la historia de un hombre al que de niño, roban patria, idioma y nombre, y tras esa experiencia de desgarro, desarraigo y desmemoria ya no puede sentirse en casa en este mundo. Sabe que siempre se sentirá extranjero entre los hombres. En definitiva, también es la odisea de un ser humano trastornado por los horrores de la guerra y de aquellos años oscuros de la historia europea.

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Poco después del largo ciclo de guerras europeas, el fantasma de las confrontaciones civiles se trasladó, en primera instancia, a sus periferias coloniales y, más tarde, al paisaje lejano de otros mundos. Aunque las guerras de cualquier lugar también tengan que ver con nosotros, esa Europa pacificada por el Estado social se sintió a resguardo mirando hacia otro lado. Los europeos vivíamos “en paz”, pensando que habíamos desterrado definitivamente nuestros malentendidos “familiares”. Sin embargo, pocos recuerdan ya -mucho menos, las últimas generaciones- que hace poco más de veinte años, mientras en la España triunfal se celebraba por fin la llegada de la modernidad, mediante Exposiciones Universales, Olimpiadas y demás fiestas para nuevos ricos, a tan solo dos mil km de distancia tenía lugar una lucha encarnizada entre yugoslavos que luchaban por fragmentar ferozmente sus identidades y, al clásico grito guerrero de siempre: !Fuera de “mi” tierra maldito extranjero!, por repartirse sus correspondientes trozos de tierra sagrada. Seguir leyendo “LA GUERRA, TAN LEJOS Y TAN CERCA”

TRATADO DE PAZ. LOS CIEN MIL HIJOS DE SAN LUIS: RELATO CONTEMPORÁNEO

El proyecto Tratado de Paz de la Fundación dss2016 Capital Europea de la Cultura sigue presentando los diversos capitulos que forman el relato de esta primera entrega que está teniendo lugar coincidiendo con la celebración del segundo centenario del incendio, incendio y reconstrucción de la ciudad de San Sebastián.

En este caso se trata de Los Cien Mil Hijos de San Luis: Relato Contemporáneo.

Estos días se ha presentado en el Museo Zumalakarregi de Ormaiztegi, “Los Cien Mil Hijos de San Luis: Relato contemporáneo”, exposición epílogo del conjunto de exposiciones de Tratado de Paz. Se centra  en artistas con recursos gráficos cuyos trabajos se instalan en el mencionado juego de espejos entre revolución y reacción, indagando con sus dibujos en la ambigüedad del poder político bajo el par progresista/conservador. Andrés Rábago (Madrid, 1947) -conocido como Ops o El Roto-, Juan Pérez Agirregoikoa (San Sebastián, 1963) y Azucena Vieites (Hernani, 1975) utilizan el dibujo y las técnicas gráficas desde ópticas muy diferentes pero sumando a las distintas elecciones estilísticas la acidez, inmediatez e ironías herederas de la caricatura, el cómic, incluso la pintada callejera. Andrés Rábago publicó como Ops durante los años 70 muchos de estos dibujos -hemos seleccionado un conjunto que intenta socavar la idea de monumento- en revistas como Triunfo o Hermano Lobo, marcando con sus comentarios y absurdos el clima enrarecido del Tardofranquismo y la Transición política española. A partir de aquí lo grotesco ofrece sus dos caras, el mal gusto y el decor por separado.

Ops (Andrés Rábago)Los trabajos de Juan Pérez Agirregoikoa son más cercanos en el tiempo, años 90, pero de similar intensidad filosófica, enmascarando la densidad y el alcance de sus comentarios sobre la realidad con un dibujo fácil y paródico, sin miedo al chiste grueso, sin temor a arruinar una serie por la salida de tono más impropia.

Juan Pérez AgirregoikoaIgual de cercanos, las estampas de Azucena Vieites juegan, por el contrario, con cierta banalidad, repetición y vacío para afrontar y subvertir radicalmente muchos de los tópicos -lirismo, ascetismo, decoración- del feminismo militar y militante. Sí, muchas veces es el humor la única salida ante la ambivalencia del poder político: re- de acción y evolución.

Azucena VieitesEl Museo Zumalakarregi vuelve a centrar su labor en la puesta en valor de las producciones de artes gráficas del siglo XIX, atendiendo al dibujo y la caricatura aunque también a sus medios de difusión, revistas y periódicos, los propios grabados, ediciones y carteles. En ese mismo sentido los trabajos de Ops, Juan Pérez Agirregoikoa y Azucena Vieites inciden en esta línea, argumento principal también en los trabajos históricos y contemporáneos presentados en todo el proyecto sobre 1813. Seguir leyendo “TRATADO DE PAZ. LOS CIEN MIL HIJOS DE SAN LUIS: RELATO CONTEMPORÁNEO”

LA GUERRA COMO REPRESENTACIÓN

Representar batallas famosas o recrear acontecimientos bélicos es una tradición bastante arraigada en algunas poblaciones de Gipuzkoa. En las fiestas de Azpeitia, Donostia, Hondarribia, Irún o Tolosa las tamborradas y alardes militares suelen ser el centro de sus fiestas patronales. A estos eventos, este año  se suman todas las actividades relacionadas con el bicentenario de las guerras napoleónicas.

Casi todas estas representaciones, a pesar de su tono apolíneo, es decir, fiestas equilibradas y coherentes, se justifican desde el carácter festivo, recreativo, incluso carnavalesco, tratando de hacernos creer que son fundamentalmente dionisíacas, es decir irracionales y propensas a perder el control. Sin embargo, fuera como fuere su vocación social, es evidente que todas ellas tienen un carácter eminentemente conmemorativo y, en el subconsciente colectivo, también reivindicativo de cierto militarismo, con todo lo que conlleva.

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Ya dijo Carlos Marx, en su libro El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, que todos los grandes hechos de la historia universal aparecen dos veces: una vez como tragedia y otra vez como farsa. Y a renglón seguido añadió: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas que les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando estos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, es precisamente cuando conjuran temerosos en su exilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal”.

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El arte, en toda sus expresiones, desde las más académicas y elitistas hasta las más populares y festivas, ha sido la principal herramienta simbólica que ha permitido transformar esos anhelos conmemorativos en formas de expresión arraigadas en el imaginario popular. Lo ha hecho de muchas maneras pero, fundamentalmente, subrayando el carácter extraordinario de las guerras y la honorabilidad de sus venerables -supuestos- héroes; las ciudades están llenas de monumentos en su honor, innumerables calles llevan sus nombres, muchas celebraciones ensalzan sus hazañas; hay infinidad de biografías, novelas, películas, representaciones teatrales, óperas. En muchas ocasiones, el repertorio de recursos desplegados para ilustrar la historia suele ser eminentemente hagiográfico y, en demasiadas ocasiones, propagandístico, en el sentido mas amplio de la palabra, el que va desde las escuelas y gabinetes pedagógicos de instituciones culturales, hasta los medios de comunicación. En este sentido, Reinhart Koselleck, eminente historiador que ha desarrollado una amplia y reconocida teoría sobre la memoralia, los monumentos y la identidad colectiva, dijo que en el caso alemán, esta viene de las famosas cinco “pes”: los profesores, los párrocos, los políticos, los poetas y la prensa que la producen, con el objetivo de infundir seguridad o confianza comunitaria a la gente. En definitiva, lo que Max Weber denominaba como “fabricantes de mitos”. En realidad, supone una abdicación de la historia objetiva, aunque sea como imposible o como agujereamiento de la realidad, en favor de la historia subjetiva.

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En la primera sala de la exposición 1813. Asedio, incendio y reconstrucción de San Sebastián, que en la actualidad se puede contempar en el Museo San Telmo, entre varias obras que presentan diferentes modelos de abordar y narrar la historia, se encuentra una mesa con unos cuantos libros agujereados de cualquier historia universal, vendida por fascículos (podrían ser también, porqué no, los bits de la wikipedia o google). Es una pieza “performativa” de la coreógrafa Idoia Zabaleta, que ilustra muy bien algunas de las ideas con las que el comisario artístico de la muestra, Pedro G. Romero, ha trabajado para proponer a los espectadores, donostiarras y foráneos, una interpretación de los hechos a los que se alude, que vaya más allá de la complacencia y la autoafirmación. De alguna forma, intenta otorgar a la celebración otras cualidades analíticas que permitan hacer visibles las contradicciones y paradojas de los hechos conmemorados. En lugar de proponer un relato cerrado y concluido, paralizante, propone animar la crítica, en el sentido primigenio de la palabra, poner en crisis, revolver las certezas, azuzar el espíritu; mostrar una realidad, entendida no como posesión, sino como horizonte emancipador. En definitiva, activar la complejidad de los relatos para que las personas pueden tener nuevas herramientas de análisis que les permitan no cerrar el caso del hecho concreto de aquel brutal episodio vivido en 1813 y les ayuden a pensar más allá del hecho historiográfico local; qué ocurrió en aquellos momentos en toda Europa y, como sus rastros, en demasiadas ocasiones en forma de regueros de sangre inocente, han llegado a nuestros días. Es decir, también se trata de ofrecer materiales y medios para que las personas puedan pensar la actualidad, sin que nadie les inculque cualquier verdad sobrevenida que ciegue su autonomía para pensar crítica y políticamente los acontecimientos que organizan y, demasiadas veces, clausuran el mundo, dejándonos a la intemperie; una instancia de contraste y crítica contra lo que se nos impone como definitivo. Como insiste el propio comisario de la exposición, 1813. Asedio, incendio y reconstrucción de San Sebastián presenta elementos constitutivos de aquel asedio, pero también otras obras coetáneas, modernas y contemporáneas que pueden servir como pequeñas incisiones en nuestra vida actual y las muchas maneras en las que el horror de la guerra se sigue colando en nuestras casas.

Comienza Tratado de Paz

Tratado de paz es un proyecto de San Sebastián Capital Europea de la Cultura 2016. Su programa propone un desarrollo de la historia de la cultura visual inserta en el triángulo específico que forman las figuras del derecho, el trabajo del arte y las representaciones de la paz. Una indagación en torno al fin de la violencia, la guerra y el crimen como acontecimientos que agotan la realidad y nos impiden hacer habitable el mundo.

Este proyecto, comisariado por Pedro G. Romero con la colaboración de BNV Producciones, se despliega a través de una serie de actividades y exposiciones:

1813: Asedio, incendio y reconstrucción de Donostia/San Sebastián

Esta exposición, dividida en nueva salas, que se presenta en el Museo de San Telmo y el Naval de San Sebastián ofrece un primer ciclo de presentaciones a manera de prólogo. Alrededor de la memoria de los sucesos del 31 de agosto de 1813 se abre una reflexión más amplia sobre una época que va desde la Revolución francesa hasta el final de las guerras napoleónicas. Es en este periodo que se inauguran nuevas formas de representación artística, se desarrolla el concepto moderno de historia; y la comunicación, a partir del impreso, se adueña del espacio público. (PDF DEL FOLLETO)

La Guerra de la Convención y Los Cien mil Hijos de San Luis

Y en relación a ese 1813 se proponen dos exposiciones de alcance: a modo de prólogo, en el Museo Vasco de Bayona, 1793 La guerra de la Convención; y, a modo de epílogo, en el Museo Zumalakarregi de Ormaiztegi 1823. Los Cien Mil Hijos de San Luis. Las dos muestras no solo completan la principal, sino que vienen a ofrecer un vasto panorama sobre tres invasiones de carácter bien diferente; puesto que la marcadamente revolucionaria, la Convención, y la extremadamente reaccionaria, los Cien Mil, nos ayudan a comprender la complejidad de la situación de 1813, la ambigüedad política de las ideas, territorios y naciones que estaban en juego. (PDF DEL FOLLETO)

Dentro (Barrutik)

En el apartado que llamamos Dentro se muestra una primera presentación del proyecto Archivo F.X.: Una violencia pura, que seguirá desarrollándose en paralelo a Tratado de paz. El trabajo del Archivo F.X. constituye una especie de núcleo, de laboratorio de conceptos e ideas que alientan secretamente las distintas operaciones de Tratado de paz. No hay un vínculo directo ni una dependencia entre las distintas presentaciones, todas y cada una de ellas resueltas con total autonomía y, sin embargo, hemos querido señalar mediante este Dentro el músculo interno, la tripa de la maquinaria conceptual con que operamos. (PDF DEL FOLLETO)

Afueras (Aldirikoak)

En el apartado que llamamos Afueras han sido invitados los músicos Maialen Lujanbio y Xabier Erkizia, el colectivo Bulegoa z/b y el artista Oier Etxeberria para que desarrollen distintas propuestas y enunciaciones que tangencialmente afecten los argumentos principales de nuestro proyecto. Con Afueras pretendemos crear intersecciones que resitúen, redirijan o restrinjan el trabajo poético y político del resto de presentaciones. La oposición entre tiempo histórico e Historia, la multiplicación de los puntos de vista o la reconsideración crítica de los principios ilustrados son algunos de los elementos puestos en juego por estos artistas, que ayudan a complejizar el campo de operaciones de Tratado de paz. (PDF DEL FOLLETO)

Decor. A Conquest by Marcel Broodthaers

Como primer Caso de Estudio se muestra Décor, A Conquest by Marcel Broodthaers, un trabajo que aborda la memorabilia de la batalla de Waterloo desde una perspectiva poética, cuestionando el énfasis militar de la conmemoración, ironizando sobre la monumentalización de la historia y parafraseando los objetos y documentos que nos sirven para el recuerdo. La función del Caso de Estudio es esta, abordar la representación de un acontecimiento histórico de manera ejemplar.

La elección del Palacio de Aiete, con una historia que va desde sus vínculos con la batalla de Bailén, en 1808, hasta su actual función como Casa de la Paz los Derechos Humanos, se adecúa con exactitud a las necesidades de la pieza. El carácter decimonónico de su espacio y sus funciones actuales representan un fuerte contraste que nos interesa señalar. El trabajo del arte, tal y como aquí lo vemos, es una clave importante, caja de herramientas útil para entender el resto de signos, imágenes y gestos desplegados en todo el proyecto. (PDF DEL FOLLETO)