El año pasado por estas fechas, coincidiendo también con la convocatoria de la Huelga feminista del 8 de Marzo, reconocía que no tengo ninguna duda en afirmar que el feminismo más radical – el que va a las raíces de las causas- me ha enseñado a pensar y sentir de otra manera y, en consecuencia, ayudado a modificar actitudes y comportamientos en mi vida cotidiana. Pensar críticamente supone también dejarse afectar y, en mi caso, así ha ocurrido cuando he aprendido de la vida, la experiencia y el conocimiento de muchas feministas, de todo tipo de condición y origen que han contribuido a pensar el mundo fuera de los parámetros normativos que encierran nuestras vidas en determinadas formas culturales codificadas.
Vaya por delante, por tanto, que este texto está escrito por un hombre blanco, europeo de clase media y heterosexual que, desde la reflexión autocrítica, trata de seguir investigando sobre nuestra condición dominante. Para avanzar en esa dirección tenemos a nuestra disposición gran cantidad de estudios –afortunadamente cada vez más y mejores- sobre la amplia gama de cuestiones (tan solo cito algunas) que remiten al análisis de las relaciones de poder que el sistema patriarcal ha establecido a lo largo de la historia: el control de la función reproductiva de las mujeres y su exclusión del ámbito público; la imposición de relaciones de dependencia en el ámbito privado; el poder ejercido sobre sus cuerpos, los efectos de las violaciones y el maltrato físico y psicológico sistemático; la vigilancia contra su plena autonomía corporal; las políticas de discriminación social y económica; las relaciones interdependientes entre cuerpo, raza y clase social; o sobre la construcción de determinadas formas de lenguaje sexista y subjetivación de conductas, como el humor machista, el amor romántico, la naturalización de los cuidados o la imposición de numerosos cánones de comportamiento social, incluida cierta concepción objetual y sexual de belleza femenina.
Ahora que las fuerzas políticas reaccionarias, machistas y xenófobas, se extienden por el mundo – al parecer ls emigrantes y las feministas han vuelto a despertar a la bestia dormida de la ultraderecha- es absolutamente imprescindible que tods, sobre todo los hombres con actitud autocrítica, volvamos a leer la historia para no olvidarnos de dónde venimos y cuántos esfuerzos ha costado conseguir nuestros derechos.
Seguir leyendo «AHORA MÁS QUE NUNCA, SEGUIR APRENDIENDO DEL FEMINISMO»




