EUROPA, CUESTE LO QUE CUESTE

Este texto recoge las notas que me sirvieron para impartir la conferencia del mismo título,  presentada en el seminario Las ciudades y la cultura en Europa, que el pasado septiembre organizó la Asociación Energheia de Matera, en la región de Basilicata, al sur este de Italia. De alguna manera, los contenidos son una síntesis de otras tantas columnas publicadas en el Diario Vasco durante el verano del mismo año. En principio estaba previsto que fuera un diálogo con el filósofo Giacomo Marramao, pero por problemas personales en el ultimo momento no pudo estar presente.

EUROPA, CUESTE LO QUE CUESTE

Muchas gracias, en primer lugar, a todas las personas presentes que han tenido el ánimo y la disposición de asistir a este acto un domingo por la tarde. También a los responsables de la organización de la Asociación Cultural Energheia y, como no, a Ion de la Riva, Consejero Cultural de la Embajada de España en Roma, por proponerme participar en esta mesa redonda. Siento  mucho no poder compartirla, como estaba previsto, con el  profesor Giacomo Marramao, al que tuve el honor de conocer en Arteleku en el año 1997 cuando, siendo yo director de aquella institución, nuestro amigo común el profesor Francisco Jarauta le invitó a participar en el VI Seminario Internacional de Análisis de Tendencias. Hace 21 años.

Entiendo que mi presencia aquí se debe, precisamente, a la experiencia que, dirigiendo aquel singular Centro de Arte y Cultura Contemporánea o las aportaciones de otros proyectos en los me he implicado activamente, como UNIAarteypensamiento de la Universidad Internacional de Andalucía, he adquirido todos estos años. Y seguramente también porque, con aquellos saberes y otros conocimientos se redactó el proyecto cultural ganador de la Capital Europea de la Cultura 2016 de Donostia/San Sebastián, que precisamente pensó la educación y la cultura como dos herramientas fundamentales para cohesionar Europa y combatir la violencia y todo tipo de autoritarismos (en aquellos años la banda armada ETA todavía seguía infringiendo dolor a víctimas inocentes). Seguir leyendo «EUROPA, CUESTE LO QUE CUESTE»

DERECHO A LA MEMORIA

Podría decirse que la Transición fue el período de cambio político que permitió dejar atrás el régimen franquista e inaugurar una nueva época democrática, más o menos desarrollada y legitimada en la actual Constitución. Han pasado más de cuarenta años desde entonces y todavía no hay un acuerdo social definitivo sobre la manera en la que se produjo aquel pacto entre las fuerzas herederas del régimen anterior y los partidos políticos de la oposición antifranquista. Aunque la participación en el referéndum de 1978 para la aprobación de la Constitución llegara al 67%, de los cuales casi un 12% fueron negativos, nulos o en blanco -en Euskadi las cifras de participación fueron menores y los votos en contra bastante más altos-, la mayoría fuimos más o menos cómplices de su aprobación. Como dice Marta Sanz me permito considerar mejorable la Transición, pero nunca me atrevería a impugnarla en su totalidad.

Más allá de la retórica triunfalista y la corrección analítica de ciertos historiadores y complacientes aduladores de aquel consenso, la Transición fue también, en cierto modo, una especie de caro peaje para que una parte significativa de la estructura política que sustentó el régimen franquista –por tanto, también sus desmanes, tropelías, abusos y actos antidemocráticos- saliera intacta de cualquier operación que implicase investigar, aclarar, denunciar y, en consecuencia, actuar jurídicamente contra los estamentos, instituciones, asociaciones y personas, especialmente implicadas, cómplices de aquel régimen autoritario.

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PASAR, CUESTE LO QUE CUESTE

En las primeras páginas de Pasar, cueste lo que cueste, George Didi-Huberman nos presenta a la poetisa Niki Giannari como la más clandestina de las escritoras griegas actuales. Nacida en 1968, vive en Tesalónica donde colabora con el Dispensario Social de Solidaridad que auxilia a los desposeídos de toda clase, a los gitanos, refugiadas, a los sin papeles, a las sin techo. Algunos fragmentos de sus poemas acompañan las imágenes del documental Unos espectros recorren Europa, que realizó en el año 2016 junto a Maria Kourkouta. La película nos describe la vida en el campo de refugiados de Idomeni, lugar donde se ubica la primera estación de ferrocarriles de la frontera greco-macedonia. Mientras los trenes de mercancías cruzaban sin obstáculos la frontera, esta se cerraba para los seres humanos. Los capitales circulaban con libertad, las personas eran retenidas y encerradas. Aquel año llegaron a apiñarse allí más de trece mil personas, tras huir de Siria, Afganistán, Pakistán y otros países de Oriente Medio. El film también nos muestra los colectivos solidarios que trabajaban con ahínco para hacer posible una vida digna en aquel espacio de esperanzas traicionadas, vallado con sangrientas alambradas de púas.

Imágenes parecidas se producen casi todos los días a lo largo y ancho de la frontera sur mediterránea, desde Ceuta y Melilla o Algeciras, hasta Lesbos en Grecia o Kahramanmaraş en Turquía, pasando por la isla italiana de Lampedusa. También en los numerosos Centros de Internamiento (CIES) de nuestras ciudades, auténticos campos de concentración. Seguir leyendo «PASAR, CUESTE LO QUE CUESTE»

ALCALDE, PACO DE LA TORRE, LA INVISIBLE DEBE QUEDARSE

Estos últimos meses, ante la última amenaza de cierre y desalojo, La Invisible de Málaga -sumando complicidades y multiplicando actividades- ha ampliado el campo de juego democrático con el objetivo irrenunciable de ganar el partido definitivo de su futuro (nunca como ahora había mostrado con tanta fuerza el músculo social en el que se apoya). A la vez, recordándole sus compromisos incumplidos y su permanente repliegue institucional, achica el de Paco de La Torre, alcalde de la ciudad. Ampliar y achicar el campo, fue la idea básica con la que Cruyf desarrolló la teoría del fútbol total y que, antes de que las partes implicadas se reúnan este lunes, Amador Fernández Savater hautilizado estos días como metáfora en un reciente texto.

La buena gente de La Invisible tiene mañana le enésima cita (he sido testigo privilegiado en alguna de ellas) para tratar de desbloquear la negociación que, aunque en el año 2011 ya se llegara a un acuerdo con el Ayuntamiento y la Diputación de Málaga y la Junta de Andalucía, nunca ha terminado de cerrarse del todo. La situación es crítica, y especialmente complicada para las habitantes, usuarios y simpatizantes del espacio autogestionado de la calle Nosquera. Ciudadanos, ese partido renovador – permitidme la ironía- que, emulando a los viejos franquistas, dice venir a restaurar el orden en España a costa de denunciar “vagas, maleantes, mendigos, okupas, emigrantes, manteros, rojas o separatistas y todo aquel que no vaya bien vestido y peinado o no enarbole la bandera española en algún lugar” se ha empeñado en cerrar este ejemplar centro social. Y al parecer las presiones políticas y el oportunismo han hecho que el alcalde también se posicione a favor del cierre y desalojo para no ser menos que el partido competidor (las elecciones a la vuelta de la esquina no permiten equívocos hacia las bases electorales de ambos partidos).   Seguir leyendo «ALCALDE, PACO DE LA TORRE, LA INVISIBLE DEBE QUEDARSE»

EUROPA RACISTA O MESTIZA Y POSCOLONIAL

El futbolista Mesut Özil confirmó hace unos días que abandonaba definitivamente la selección alemana de fútbol. Se quejaba del racismo de parte de los dirigentes y aficionados. Nació en Alemania, pero es de origen turco y, además, es musulmán. En el comunicado se preguntaba: ¿por qué la gente no me acepta? ¿cuáles son los criterios para ser un ciudadano alemán reconocido?.

Cuando la selección de fútbol francesa ganó el mundial de 1998 se hizo popular la célebre trilogía black-blanc-beur (negro, blanco y magrebí), empleada para remarcar el abanico plural de orígenes, colores de piel y religiones de aquel equipo. El triunfo se celebró por todo lo alto y entonces se resaltó con entusiasmo -no sin cierta ingenuidad- el sentido integrador de la Francia republicana. Fue un espejismo optimista porque tras aquella exaltación patriótica se ocultaba el eco de otra realidad encubierta, mucho más racista y desestructurada (los conflictos sociales en los barrios más populares de las grandes ciudades francesas mostraban otra realidad). En el año 2013 un 40% de los franceses se consideraba racista y ahí está el partido de Marie Le Pen para confirmarlo.

La reciente ganadora del último mundial de futbol es, como aquella, un espejo donde se nos muestra la complejidad del vecino país, fruto de una Francia que acogió –no sin reacciones ni sufrimientos- la diáspora de sus antiguas colonias. Prácticamente todos sus componentes son hijos, nietos o biznietos de emigrantes, la mayoría procedentes de África. La constatación definitiva de que Francia es una nación heterogénea y diversa, como afortunadamente lo son la mayoría de los países europeos. Aunque esta vez, por temor a despertar las iras ultraderechistas, la fiesta multicultural ocupó un discreto lugar, por mucho que se quiera negar el mestizaje es definitivamente una condición substancial, constituyente e irrenunciable de la identidad europea. Gracias también al trabajo y la vida de millones de emigrantes, Europa ha podido mantener su sistema económico y sus prestaciones sociales. Nuestra envejecida sociedad y endogámica cultura se están renovando y el futuro común será, no cabe duda, consecuencia de las transformaciones que se puedan generar en las dinámicas exogámicas que seamos capaces de desplegar. La acogida de emigrantes constituye una obligación e incluso una necesidad en una situación de crisis demográfica que afecta a todos los países europeos; es un presupuesto irrenunciable para cualquiera que reflexione de manera adecuada acerca del futuro de Europa. Seguir leyendo «EUROPA RACISTA O MESTIZA Y POSCOLONIAL»

LA OLVIDADIZA Y BÁRBARA EUROPA

La historia de Europa, en gran medida, se ha escrito a partir de dos grandes relatos: el racionalismo, de raíz grecocristiana, que condujo al ilustrado universalismo humanista y a la democracia liberal; y el occidentalismo civilizatorio, iniciado con la primera expansión del imperio romano, que en la era moderna se trasformó en el colonialismo capitalista de las grandes expansiones americanas,  africanas y asiáticas y el actual neoliberalismo poscolonial. Ambos relatos se sitúan en el centro de lo que Immanuel Wallestrein denomina sistema-mundo, que comienza cuando Europa construye un mercado mundial por medio de una expansión sin resistencia. Un sistema militarista, de profundas raíces cristianas, patriarcal y racista. La síntesis que propongo se podría tachar de reduccionista, pero sirve para comenzar a abordar, desde la autocrítica, el actual estado de cosas relacionadas con nuestra cobarde, insegura y dubitativa política en relación a los emigrantes que quieren vivir en Europa.

Con la llegada a Valencia de más de seiscientos migrantes y refugiadas que viajaban en el barco Aquarius o el rescate estos días de cientos de pateras con otros tantos miles de personas en aguas del Mediterráneo andaluz, se han vuelto a poner de manifiesto las contradicciones y dificultades que tiene Europa a la hora de aplicar ese humanismo cristiano del que tantas veces alardea y que es incapaz de ejercer hasta las últimas consecuencias. Pocos días después, otra vez, más de cien personas murieron ahogadas porque nadie acudió a rescatarlas. El loable gesto del actual gobierno de Pedro Sánchez, contrasta con otras declaraciones de sus ministros mucho más acordes a las políticas “realistas” de su partido, fiel escudero de esta Europa cobarde, incapaz de abordar otras políticas migratorias que permitan una más justa planificación internacional de la economía y una ordenación mucho más democrática de los necesarios flujos migratorios. No en vano, fue aquel PSOE el que, para acceder a la Unión Europea, en 1985 sancionó la primera ley orgánica sobre derechos y libertades de los extranjeros que ya preveía la detención con carácter preventivo o cautelar, mientras se tramitaban las expulsiones. Desde entonces los CIES, centros de internamiento, siguen abiertos y, por los pírricos avances logrados en la reciente cumbre europea sobre inmigración, parece que así seguirán, aunque ahora eufemísticamente se denominen “centros controlados”. Esa tensión entre el deseo y la realidad, entre enunciar y gobernar se muestra también en las recientes declaraciones del exalto cargo del PSOE Ramón Jauregui  cuando afirma que es suicida para Europa cerrarse a la emigración y que las próximas décadas necesitaremos un millón de trabajadores cada año para poder mantener económicamente los sistemas de la Seguridad Social europeos.   Seguir leyendo «LA OLVIDADIZA Y BÁRBARA EUROPA»