ALCALDE, PACO DE LA TORRE, LA INVISIBLE DEBE QUEDARSE

Estos últimos meses, ante la última amenaza de cierre y desalojo, La Invisible de Málaga -sumando complicidades y multiplicando actividades- ha ampliado el campo de juego democrático con el objetivo irrenunciable de ganar el partido definitivo de su futuro (nunca como ahora había mostrado con tanta fuerza el músculo social en el que se apoya). A la vez, recordándole sus compromisos incumplidos y su permanente repliegue institucional, achica el de Paco de La Torre, alcalde de la ciudad. Ampliar y achicar el campo, fue la idea básica con la que Cruyf desarrolló la teoría del fútbol total y que, antes de que las partes implicadas se reúnan este lunes, Amador Fernández Savater hautilizado estos días como metáfora en un reciente texto.

La buena gente de La Invisible tiene mañana le enésima cita (he sido testigo privilegiado en alguna de ellas) para tratar de desbloquear la negociación que, aunque en el año 2011 ya se llegara a un acuerdo con el Ayuntamiento y la Diputación de Málaga y la Junta de Andalucía, nunca ha terminado de cerrarse del todo. La situación es crítica, y especialmente complicada para las habitantes, usuarios y simpatizantes del espacio autogestionado de la calle Nosquera. Ciudadanos, ese partido renovador – permitidme la ironía- que, emulando a los viejos franquistas, dice venir a restaurar el orden en España a costa de denunciar “vagas, maleantes, mendigos, okupas, emigrantes, manteros, rojas o separatistas y todo aquel que no vaya bien vestido y peinado o no enarbole la bandera española en algún lugar” se ha empeñado en cerrar este ejemplar centro social. Y al parecer las presiones políticas y el oportunismo han hecho que el alcalde también se posicione a favor del cierre y desalojo para no ser menos que el partido competidor (las elecciones a la vuelta de la esquina no permiten equívocos hacia las bases electorales de ambos partidos).   Seguir leyendo «ALCALDE, PACO DE LA TORRE, LA INVISIBLE DEBE QUEDARSE»

EUROPA RACISTA O MESTIZA Y POSCOLONIAL

El futbolista Mesut Özil confirmó hace unos días que abandonaba definitivamente la selección alemana de fútbol. Se quejaba del racismo de parte de los dirigentes y aficionados. Nació en Alemania, pero es de origen turco y, además, es musulmán. En el comunicado se preguntaba: ¿por qué la gente no me acepta? ¿cuáles son los criterios para ser un ciudadano alemán reconocido?.

Cuando la selección de fútbol francesa ganó el mundial de 1998 se hizo popular la célebre trilogía black-blanc-beur (negro, blanco y magrebí), empleada para remarcar el abanico plural de orígenes, colores de piel y religiones de aquel equipo. El triunfo se celebró por todo lo alto y entonces se resaltó con entusiasmo -no sin cierta ingenuidad- el sentido integrador de la Francia republicana. Fue un espejismo optimista porque tras aquella exaltación patriótica se ocultaba el eco de otra realidad encubierta, mucho más racista y desestructurada (los conflictos sociales en los barrios más populares de las grandes ciudades francesas mostraban otra realidad). En el año 2013 un 40% de los franceses se consideraba racista y ahí está el partido de Marie Le Pen para confirmarlo.

La reciente ganadora del último mundial de futbol es, como aquella, un espejo donde se nos muestra la complejidad del vecino país, fruto de una Francia que acogió –no sin reacciones ni sufrimientos- la diáspora de sus antiguas colonias. Prácticamente todos sus componentes son hijos, nietos o biznietos de emigrantes, la mayoría procedentes de África. La constatación definitiva de que Francia es una nación heterogénea y diversa, como afortunadamente lo son la mayoría de los países europeos. Aunque esta vez, por temor a despertar las iras ultraderechistas, la fiesta multicultural ocupó un discreto lugar, por mucho que se quiera negar el mestizaje es definitivamente una condición substancial, constituyente e irrenunciable de la identidad europea. Gracias también al trabajo y la vida de millones de emigrantes, Europa ha podido mantener su sistema económico y sus prestaciones sociales. Nuestra envejecida sociedad y endogámica cultura se están renovando y el futuro común será, no cabe duda, consecuencia de las transformaciones que se puedan generar en las dinámicas exogámicas que seamos capaces de desplegar. La acogida de emigrantes constituye una obligación e incluso una necesidad en una situación de crisis demográfica que afecta a todos los países europeos; es un presupuesto irrenunciable para cualquiera que reflexione de manera adecuada acerca del futuro de Europa. Seguir leyendo «EUROPA RACISTA O MESTIZA Y POSCOLONIAL»

LA OLVIDADIZA Y BÁRBARA EUROPA

La historia de Europa, en gran medida, se ha escrito a partir de dos grandes relatos: el racionalismo, de raíz grecocristiana, que condujo al ilustrado universalismo humanista y a la democracia liberal; y el occidentalismo civilizatorio, iniciado con la primera expansión del imperio romano, que en la era moderna se trasformó en el colonialismo capitalista de las grandes expansiones americanas,  africanas y asiáticas y el actual neoliberalismo poscolonial. Ambos relatos se sitúan en el centro de lo que Immanuel Wallestrein denomina sistema-mundo, que comienza cuando Europa construye un mercado mundial por medio de una expansión sin resistencia. Un sistema militarista, de profundas raíces cristianas, patriarcal y racista. La síntesis que propongo se podría tachar de reduccionista, pero sirve para comenzar a abordar, desde la autocrítica, el actual estado de cosas relacionadas con nuestra cobarde, insegura y dubitativa política en relación a los emigrantes que quieren vivir en Europa.

Con la llegada a Valencia de más de seiscientos migrantes y refugiadas que viajaban en el barco Aquarius o el rescate estos días de cientos de pateras con otros tantos miles de personas en aguas del Mediterráneo andaluz, se han vuelto a poner de manifiesto las contradicciones y dificultades que tiene Europa a la hora de aplicar ese humanismo cristiano del que tantas veces alardea y que es incapaz de ejercer hasta las últimas consecuencias. Pocos días después, otra vez, más de cien personas murieron ahogadas porque nadie acudió a rescatarlas. El loable gesto del actual gobierno de Pedro Sánchez, contrasta con otras declaraciones de sus ministros mucho más acordes a las políticas “realistas” de su partido, fiel escudero de esta Europa cobarde, incapaz de abordar otras políticas migratorias que permitan una más justa planificación internacional de la economía y una ordenación mucho más democrática de los necesarios flujos migratorios. No en vano, fue aquel PSOE el que, para acceder a la Unión Europea, en 1985 sancionó la primera ley orgánica sobre derechos y libertades de los extranjeros que ya preveía la detención con carácter preventivo o cautelar, mientras se tramitaban las expulsiones. Desde entonces los CIES, centros de internamiento, siguen abiertos y, por los pírricos avances logrados en la reciente cumbre europea sobre inmigración, parece que así seguirán, aunque ahora eufemísticamente se denominen “centros controlados”. Esa tensión entre el deseo y la realidad, entre enunciar y gobernar se muestra también en las recientes declaraciones del exalto cargo del PSOE Ramón Jauregui  cuando afirma que es suicida para Europa cerrarse a la emigración y que las próximas décadas necesitaremos un millón de trabajadores cada año para poder mantener económicamente los sistemas de la Seguridad Social europeos.   Seguir leyendo «LA OLVIDADIZA Y BÁRBARA EUROPA»

RESISTENCIA, REBELDÍA, REBELIÓN, REVOLUCIÓN.

En el reciente debate parlamentario sobre la moción de censura para destituir a Mariano Rajoy comprobamos una vez más que las convenciones parlamentarias están profundamente arraigadas. Al parecer, es muy difícil salir de ese modelo de política que todo lo dirime entre carismáticos dirigentes; tampoco del sistema de representación donde las decisiones trascendentales las toman líderes indiscutidos, soslayando que la democracia debería ser una forma de organización social que atribuyese la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía.

Por lo que se ve, tampoco las nuevas fuerzas políticas surgidas tras el 15M, en teoría mucho más proclives a impulsar cambios en esa dirección, parecen muy dispuestas a abordar cambios demasiado significativos (por lo menos así lo demuestran algunos hechos y cierta inercia a seguir apoyándose en liderazgos personalistas). Sin ir más lejos, hace unos días Pablo Iglesias e Irene Montero convocaron a las bases de Podemos para una consulta que les pudiera ratificar en su liderazgo, como si con ese gesto quisieran afirmar que su continuidad es imprescindible para el futuro de la organización y no hubiera más alternativa. Este llamamiento, con un fuerte carácter plebiscitario –una especie de órdago- llama mucho más la atención en una organización constituida por una comunidad política que desde sus orígenes siempre había propuesto, incluso en su propio partido, otro tipo de prácticas en las maneras de ejercer el poder. Es decir, aquellas formas de representación más horizontales reclamadas desde la potencia colectiva del movimiento 15M –germen fundacional de Podemos – diverso y plural, anónimo en esencia y contrario a cesarismos, y capaz de reconocer el poder de cualquiera que, como subraya Jacques Ranciere, es premisa esencial para una democracia radical (este filósofo francés preconiza incluso el sorteo aleatorio como forma de garantizar una verdadera representación democrática).

Ahora que este partido se empieza a parecer cada vez más a cualquier otro, vendría bien recordar aquellos llamamientos contra la “vieja política” y el parlamentarismo tradicionales, las críticas a la partitocracia, las exigencias de máxima trasparencia parlamentaria, la rotación periódica de los cargos públicos para evitar su profesionalización, el fomento de la democracia de proximidad o la ampliación de los cauces participativos. Un conjunto de medidas que permitirían dejar atrás los liderazgos personalistas, el autoritarismo de los aparatos burocráticos de los partidos, las inercias endogámicas, la corrupción endémica derivada del abuso de poder, las camarillas profesionales o las castas, como en sus inicios repetían una y otra vez. Seguir leyendo «RESISTENCIA, REBELDÍA, REBELIÓN, REVOLUCIÓN.»

ARRIAR LA PANCARTA E IZAR LA BANDERA

Antes de emitir cualquier juicio definitivo, admito que no conozco bien las políticas de apoyo a los refugiados del gobierno de Ahora Madrid, presidido por Manuela Carmena. Sigo más o menos de cerca su información a través de las redes sociales y algunos medios de comunicación, pero hasta hoy no he llegado a enterarme bien de las medidas que lleva a cabo. Me gustaría mucho que las explicaran mejor, también que nos detallaran las dificultades con las que se encuentran para aplicarlas. Estaríamos muy agradecidos y, tal vez, comprendiéramos mejor lo que está ocurriendo. Sin embargo, de lo que si soy testigo es de la enorme pancarta que todavía hoy, tras los tristes y trágicos sucesos de Lavapiés, cuelga de la fachada del edifico de Cibeles, sede principal de Ayuntamiento. Ayer cuando nos manifestamos por aquellas calles la contemplé por última vez y me avergoncé.  Cuando se instaló -contra las voces insultantes de no pocos adversarios políticos y mediáticos- (tuve el orgullo de ser testigo directo) aquella señal, izada con entusiasmo, parecía un signo inequívoco de que en aquella casa del pueblo estaban gobernado un conjunto de fuerzas transformadoras que iban a intentar aplicar políticas consecuentes con sus discursos ilusionantes  e ideas renovadoras. La estética de aquella pancarta era profundamente ética porque su forma, una simple tela blanca sin retórica ni adornos, era un grito político REFUGEES WELCOME,  una bandera sin patria de uso colectivo para hacer del drama de los refugiados no un repliegue sentimental sobre su dolor abstracto – tan característico del buen pensar humanista- sino un gesto de sublevación concreta que reclamaba medidas reales que afectasen a la dignidad de sus vidas. En fin, se manifestaba en su plenitud, llena de sentido, como una auténtica obra de arte. Algo más dos años después, la pancarta se ha convertido en mero formalismo, un simple significante vacío que ahora también ofende a los ojos de los que orgullosos esperábamos – por lo menos a mi- que Manuela Carmena y su equipo se pusieran al frente de las luchas municipales – aplicando todas sus competencias, entre otras la ejemplaridad de la policía municipal- en la defensa de los derechos humanos, de verdad, con hechos, sin palabras vacuas que tan solo ahondan las heridas de todos las que son atravesadas por la peor forma del mal estado. Creo que es el momento de que la quiten y así, la bandera de España que la acompaña, adquirirá de nuevo su trágica condición de frontera, de brecha xenófoba, estandarte colonial.

EL IM(POSIBLE) CENTRO MULTICONFESIONAL EN EL 2028

En la arquitectura religiosa el punto básico para su renovación son los problemas para la recreación del espacio religioso y para ello la primera regla sensata es la desocupación del espacio, limpiar de formas intermedias y parásitas simbólicas y ornamentales, el espacio interior. Abrir el camino directo entre el hombre y Dios, su propia intimidad de la conciencia”.

JORGE OTEIZA, 1958 

Cuando aquella fría mañana de los últimos días del año 2017, Felipe de la productora Zemos 98 se puso en contacto conmigo para proponerme escribir el guion de la siguiente película de Juan Bravo, pensé que no eran muy conscientes de lo que estaban haciendo. No me cabía en la cabeza que, conociendo mi estilo de escritura tan poco imaginativa, pensaran en mí para realizar una película de ciencia ficción que debía desarrollarse en el 2028. Había cientos de escritoras y otros tantos expertos narradores con mucha más experiencia y, desde luego, con más capacidad inventiva. De todos era conocido que yo no era muy creativo. Toda mi vida me había dedicado a mediar con el talento artístico de las demás. Como solía decir mi buen amigo Ritxi, mi trabajo se parecía mucho al de las hackers o al de los costureros. No en vano la palabra texere, que quiere decir texto en latín, significa también coser.

De hecho, mi principal metodología de trabajo era la gramática del contacto, esa forma de reconocer todas las voces y conocimientos que habían atravesado mi vida, que me permitía citar, reescribir a partir de otros textos, remezclar para volver a hacer y rehacer. Hay un escritor de Tolosa, mi pueblo, llamado Karlos Linazasoro –al que conocí hace muchos años cuando era alumno de mis clases de Historia del Arte en la Ikastola Laskorain- notable poeta y novelista, que ha inventado un nuevo verbo para nombrar esa forma de escritura que no tiene vergüenza en aceptar esa condición dependiente de la voz y el texto ajeno: plagiacitar. Cuando lo leí, le comenté que, en cuanto pudiera lo utilizaría, eso sí, mencionado el código fuente. Al fin y al cabo, el mutuo reconocimiento también supone la compensación recíproca.

A pesar de mis dudas, decidí aceptar la invitación porque el reto me lo proponían mis buenos amigos sevillanos que además iban a conmemorar el vigésimo aniversario de aquel pionero festival celebrado por primera vez en El Viso del Alcor.

Si había algo que me atraía de aquel encargo era la idea subyacente, la noción misma del viaje a través del tiempo como a Sidney Orr, uno de los protagonistas principales de La noche del oráculo, la célebre novela de Paul Auster, que leía cuando me llamaron, donde el director de cine Bobby Hunter le encarga escribir un guión basado en La máquina del tiempo de H.G. Wells. Seguir leyendo «EL IM(POSIBLE) CENTRO MULTICONFESIONAL EN EL 2028»