PODEMOS SER DE IZQUIERDAS

El hambre no es de derechas ni de izquierdas, dice Santiago Alba Rico en las últimas páginas de su reciente libro ¿Podemos seguir siendo de izquierdas? y añade: cuando se pide sólo pan se acaba poniendo el propio destino en manos de un ejército golpista, lo mismo que en las de un Partido Comunista autoritario…la verdadera revolución no llegará – tenía razón Simone Weil- cuando los débiles pidan fuerza. Únicamente llegará cuando los hambrientos pidan e insistan en pedir más democracia (y los saciados pidan sólo pan). Según el  autor de Capitalismo y nihilismo por esa misma razón conviene ser de izquierdas hoy, antes de que sea demasiado tarde, sin muchas certezas, junto a la matrona griega y el conductor de autobuses madrileño, anticapitalistas furibundos que, sin embargo, mientras la izquierda siga siendo arrogantemente histórica,  seguirán votando y apoyando a las derechas.

santi alba ricoEn el actual debate sobre una posible convergencia de las fuerzas sociales que reclaman una transformación del sistema, más allá del espacio político tradicional que ocupa la socialdemocracia liberal (y que merecería un análisis concreto) no tengo duda de que, a lo largo de todos estos años, el aparato del PCE, con sus viejas maneras de entender el poder y el papel de la vanguardia, es uno de los principales obstáculos para generar políticamente un espacio social incluyente con capacidad instituyente -se llame como se llame- y que sea capaz de modificar las reglas de juego socioeconómicas, impuestas durante tantos años por las fuerzas políticas y/o económicas del orden constituido. Prácticamente, desde la instauración o imposición de la monarquía parlamentaria, todos los intentos de crear un movimiento social y político amplio y  plural han sido, de una u otra forma, fagocitados y cancelados por la burocracia del partido. Seguir leyendo «PODEMOS SER DE IZQUIERDAS»

POLÉMICAS FIESTAS POPULARES

Durante estos últimos meses se han vuelto a reactivar las polémicas sobre el sentido de determinadas fiestas populares; unas más cercanas, como los Alardes de Irún y Hondarribia y otras, más lejanas, como los Toros de la Vega de Tordesillas o el de Coria.

En el centro de esa vieja discusión sobre su autenticidad, significado cultural y legitimidad popular se hallan las preguntas y respuestas que afectan de lleno a las formas en las que una comunidad -más o menos numerosa o representativa- se instituye en actor excluyente de los rituales sociales y fiestas populares. Es decir, quién y porqué se erige en representante del pueblo.

En casi todas las ocasiones se suma también el casticismo tradicionalista que, en nombre de la cultura popular, dice representar a una especie de entidad abstracta intemporal; lo que Raymond Williams hubiera denominado «falsa totalidad», incapaz de absorber cualquier «desvío» de experiencia contemporánea. Como este prestigioso intelectual galés afirma en su texto La cultura es algo ordinario, una cultura popular que se precie debería hacer posible que sus significados pudiesen ser puestos a prueba; es una forma de vida que debe interpretarse, en última instancia, en relación a las transformaciones que se producen en la organización social. La cultura y sus manifestaciones se construyen viviendo las contradicciones que se generan en su devenir histórico, se hacen y se rehacen con formas que nunca podremos determinar de antemano.

Así pues, la «fosilización» de las costumbres y festejos no sería más que una reacción contra la vida sobrevenida y, en todo caso, tendría un valor estrictamente folklórico o museográfico; y así se debería tratar, nunca como un parapeto cultural para impedir su transformación social y su significado político (lamentable la imagen del muro con plásticos negros tras los que, de nuevo este año, se atrincheraron algunas mujeres al paso del alarde mixto de Hondarribia, de igual modo que la persecución y apedreamiento a los que fueron sometidos los animalistas en Tordesillas).

alarde defTras la soberbia de los que se arrogan la representación absoluta del pueblo y su cultura, ambos en singular, se esconde un notable desdén autoritario, por un lado, y una profunda incapacidad por asumir democráticamente el derecho a la participación y la crítica de la diferencia o la diversidad, por otro. Seguir leyendo «POLÉMICAS FIESTAS POPULARES»

PENSAR EUROPA

Estamos muy acostumbrados a pensar Europa «después de Auschwitz», pero se nos olvida fácilmente que -como brillantemente nos indicó Theodor W. Adorno en Educar después de Auschwitz– antes del «después» existieron causas identificables que fueron las que directamente condujeron al Nazismo. Del mismo modo, las consecuencias de los hechos históricos no se producen en el momento en que ocurren, sino tiempo después, y nunca son previsibles. Ahora mismo, ya hay demasiadas señales de alarma que nos indican que no vamos por muy buen camino.Tal vez sea el momento de pensar Europa más allá de sus viejos o nuevos estados nacionales y de que nos pongamos a recapacitar sobre otras «nociones», otras maneras de hacer política con diferentes categorías jurídicas, que nos sirvan para poner en el centro de nuestras preocupaciones los intereses sociales de la gente – ciudadn*s iguales y diferentes en un mundo común- y no los de las pequeñas o grandes patrias.

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ELOGIO DEL DESEO (Notas para Saioa Olmo)

Se acaba de publicar Biotracks (trazos biográficos, recorridos vitales) que recopila los proyectos realizados por Saioa Olmo en colaboración con distintas personas, compañeras, y cómplices entre 2000 y 2014.  Para este libro escribí el texto que sigue; de alguna manera, su contenido es, también, un deslizamiento cómplice por la biografía de esta artista que, en palabras de Ricardo Antón, siempre ha cultivado una actitud exploratoria, antidogmática y heterodoxa, y sin llevar la mochila demasiado cargada.

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ELOGIO DEL DESEO (Notas para Saioa Olmo)

El ser humano es el único en cuya vida siempre está en juego el deseo. Vivimos, de una forma u otra, permanentemente en crisis, entre episodios puntuales de entusiasmo y otros de insatisfacción; en una especie de extraño viaje hacia una arcadia ideal, donde cuando apenas conseguimos articular cierto modo de vivir, este se vuelve obsoleto; en un estado de contingencia, donde la fortuna o la adversidad son las dos caras de una existencia que no podemos controlar y en la que el principio de realidad, como declama el poema de Luis Cernuda, es un sello que clausura todas las puertas del deseo.

Vivir y saber vivir depende, por tanto, de la posibilidad de habitar en el interior de las innumerables contradicciones que se manifiestan tras nuestra inestable existencia. Ante esa fragilidad humana tan solo cabe reafirmarse en las múltiples posibilidades que nos otorga el enigma de la vida, porque allí donde hay contradicción hay fuerza vital, deseo de superación y transformación; signos de lo que está plenamente vivo, que permiten la recuperación de ese eros agónico, como potencia capaz de construir o, lamentablemente, destruir el mundo que habitamos.

En lo que me concierne, el arte siempre ha sido, además de la mejor herramienta del deseo y la construcción de subjetividad, una forma de pasión que lo engloba todo; una manera de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. El arte permite crear nuevas vinculaciones simbólicas con el mundo, reconfigurar nuestros lenguajes y escribir narraciones inéditas; y, por mucho que a algunos les apasione negar su valor, permite rescatar todo aquello sobre lo que la mirada contemporánea, cada día más inmoral, pretende deslizarse con la más absoluta indiferencia.

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Mayte Larrauri, en su ensayo El deseo en Gilles Deleuze, señala que l*s creadores son como buceadores: se meten en la vida, descienden hasta lo más profundo y salen a la superficie casi sin aire en los pulmones. Arriesgan su propia salud en aras de establecer otros vínculos con la realidad. Seguir leyendo «ELOGIO DEL DESEO (Notas para Saioa Olmo)»

LA VIOLACIÓN: ARMA DE PODER

Este verano, con ocasión de las fiestas populares, varios casos de violación de hombres contra mujeres han vuelto a sacar a la calle la preocupación ciudadana por esta lacra social. Como suele ser habitual, los medios de comunicación han recogido los hechos. La mayor parte de la información, para no incurrir en análisis morales y ser respetuosa con la presunción de inocencia, trata de ser profesionalmente “imparcial” y pone el acento, casi siempre, en la mera descripción o en una fría cuantificación estadística, olvidando que detrás se esconde una realidad trágica, profundamente moral, cultural, ideológica y política que afecta de lleno al sentido de nuestras vidas. Las noticias, cada vez con mayor frecuencia, describen y analizan hasta el último detalle los terroríficos ataques sexuales; de estar situados en la periferia del periodismo, las historias sobre violaciones se han ido abriendo paso hacia el centro de numerosos reportajes que inciden de forma morbosa en sus aspectos más sórdidos, pasando por alto casi siempre el análisis crítico y la reflexión política.

los violadores defPara Joanna Bourke, autora de Los violadores. Historia del estupro de 1860 a nuestros días, la estadística sobre las violaciones, además de una estrategia para no asumir hasta el fondo la relevancia cultural del problema, siempre escapa a una enumeración concreta porque, en realidad, son innumerables las que no se denuncian, ni se registran, ni se dan a conocer; a lo que habría que añadir la llamada “victimización secundaria” o las dificultades para definir el abuso sexual y todas sus perversas variaciones imposibles de determinar. Lamentablemente, según ella, desde que el delito de violación forma parte de la jurisprudencia moderna, no hay ningún crimen que sea más difícil de demostrar y no hay ninguna parte agraviada de la que se desconfíe más que de la víctima de una violación.

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