¿QUÉ HACEMOS CON LA DEUDA?

Hace unos días concluyó la Semana de Acción Global contra la Deuda y las Instituciones Financieras Internacionales. Diversas organizaciones vinculadas a la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD) realizaron numerosos actos informativos para explicar que se esconde, realmente, tras la cuestión de la deuda. También se lanzaron propuestas de empoderamiento ciudadano para enfrentarse a sus consecuencias y, de paso,  contribuir a un cambio de modelo económico y social.

La crisis de la deuda es el argumento principal que permite al Fondo Monetario Internacional (FMI) aconsejar a los gobiernos la ejecución de programas de ajustes económicos, sociales y culturales en muchos países del mundo: privatizaciones, liberalización financiera, eliminación de subsidios, reducción salarial, recortes en sanidad, educación y cultura y otras muchas medidas que afectan a la calidad de nuestras vidas y al bienestar social.

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Esta situación no surge de la nada; al contrario, empezó hace ya varias décadas. Tiene que ver con el despegue definitivo del neoliberalismo, una especie de aceleración de la estrategia ideológica en las políticas liberales internacionales. En torno a los años ochenta y noventa, los gobiernos  de M. Thatcher y R. Reagan, con el acuerdo tácito también de líderes socialdemócratas como T. Blair, G. Schroder o  F. González  impusieron un conjunto de políticas de liberalización del sector financiero e inmobiliario que abrieron el camino a la burbuja especulativa.  La actual situación económica, denominada eufemísticamente crisis, en realidad no es más que la enésima vuelta de tuerca del principio de acumulación.   Seguir leyendo «¿QUÉ HACEMOS CON LA DEUDA?»

ARQUITECTURA: LENGUAJES FÍLMICOS. EL PUNTO CIEGO

El martes 12 de Noviembre comienza Arquitectura: Lenguajes Fílmicos, un proyecto dirigido, coordinado y producido por BNV Producciones, Fundación Cristina Enea, Fundación DSS2016 y Tabakalera con la colaboración de Delegación de Gipuzkoa del COAVN, Escuela Técnica Superior Arquitectura San Sebastián (EHU-UPV) y National Geographic.

Este año, el programa PUNTO CIEGO  se configura como una de las Alianzas de Tratado de paz, un proyecto sobre las representaciones de la paz y el derecho, enmarcado dentro del programa de Donostia/ San Sebastián Capital Europea de la Cultura 2016.Más abajo adjunto  información sobre l*s invitados y el programa de actividades previsto.

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COMO EXPLICAR LA EXTREMA DERECHA A UNA NIÑA

Este sábado grupos de extrema derecha, adornados con parafernalia fascista, banderas españolas, cruces requetés y demás signos franquistas, se manifestaron por varias calles céntricas de Sevilla. La policía desplegó, como casi siempre, un dispositivo exagerado, desproporcionado, ruidoso y atemorizador con la excusa de que debían proteger a los ciudadanos de las consecuencias de un posible enfrentamiento con otro grupo antifascista que protestaba por la presencia de los primeros.

Jose Galiana

Yo paseaba tranquilo con mi hija pequeña y, en un momento de estruendo, se asustó tanto que salimos corriendo del lugar. Por el camino, de regreso a casa aterrorizada, me hizo muchas preguntas -que contesté como pude- sobre las personas de la manifestación, las razones de sus gritos, la actitud de la policía, el humo etc.. Pero sobre todo quería saber que significaba “extrema derecha”. En pocas palabras, intentando ser lo más pedagógico posible,le dije que son personas que nos quieren imponer una sola bandera, una sola religión y una sola moral. Añadí que si ellos mandaran en España, en la tierra de su «amona» y de su «aita», no podríamos hablar euskara; nuestros amigos J. y M, por ejemplo, no podrían ser pareja porque no respetaban a los homosexuales; o su compañero  de colegio I. y sus padres no  podrían ejercer como musulmanes en libertad porque sólo los católicos tendrían pleno derecho a hacerlo. En fin, le puse algunas ejemplos más, pero en definitiva le dije que la extrema derecha odia la libertad y que para nosotros ser libres, pensar y actuar de acuerdo con nuestras ideas es tan importante como la vida misma. En definitiva, hablamos sobre el bien y el mal, el respeto a la diferencia, sobre cómo tener muy claros los límites del uso de la violencia, etc. Seguir leyendo «COMO EXPLICAR LA EXTREMA DERECHA A UNA NIÑA»

EL DERECHO A LA CULTURA COMO BIEN COMUN (1)

Estas semanas he participado activamente en varios foros donde se ha discutido sobre la función del arte y la cultura en estos tiempos de crisis y sobre los modelos de gestión que deben aplicarse en su desarrollo.

Estoy seguro de que, a lo largo de estas últimas semanas y días habréis tenido la ocasión de leer en varios medios de comunicación el enésimo debate sobre el sentido de la cultura, su función social y también escuchar las preguntas sobre quién debe asumir las responsabilidad de su existencia y , en consecuencia, debatir sobre el modelo o modelos que se deben aplicar para garantizar su correcto funcionamiento.

Parece que todos, con más o menos matices, estamos de acuerdo en que la cultura es un bien que debemos preservar porque es un elemento que forma parte sustancial de nuestras vidas ya que es en gran medida lo que nos constituye como seres humanos en comunidad. Sin embargo, ahora más que nunca, la eterna pregunta sobre el sentido de la cultura, planteada a la luz y a las sombras de los efectos de la crisis, adquiere de nuevo relevancia, ya que, en estos momentos de recesión económica, casi todo el mundo da por hecho que el gasto público en cultura es prescindible porque no es tan esencial para la vida como otras necesidades.  Muchas voces críticas, medios de comunicación se preguntan, por tanto, si la cultura pública, ¿ha de ser sostenible por sí misma, o puede (y hasta debe) generar déficit mientras cumpla su función social?  En esencia, algún periodista también se preguntaba si la cultura es ¿producto de rentabilidad o artículo de primera necesidad?. Yo iría más lejos, y plantearía esa misma cuestión desde otros parámetros: ¿bien de uso o de cambio? Seguir leyendo «EL DERECHO A LA CULTURA COMO BIEN COMUN (1)»

PLANETA HUMANO, PLANETA URBANO. CIUDAD VIVA.

Hoy comienzan en Sevilla simultáneamente las jornadas Planeta humano.Planeta urbano, organizadas por el Aula de Sostenibilidad de la UNIA  y Del Urbanismo a la ciudadanía, organizadas por la Consejería y Fomento de la Junta de Andalucía.

En ambas convocatorias las instituciones públicas reclaman un nuevo diseño de las actuales ciudades y plantean la necesidad de nuevas formas de gobierno para sus gestión democrática.

Toda esta retórica se inscribe en una ciudad que tiene casi 50.000 viviendas cerradas a cal y canto, a las que se pueden sumar otras 80.000 en la provincia, en un país que cuenta  con mas de tres millones vacías. Muchas de ellas son propiedad directa de entidades bancarias o inmobiliarias, relacionadas con las primeras.

Mientras las instituciones nos entretenemos con la demagogia teórica, l*s ciudadanos reclaman su derecho a la vivienda ocupando algunos de esos desocupados bloques de viviendas.  Ante la pasividad de los poderes públicos ellas ejercen su derecho a la ciudad.

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En esta ciudad que reclama con urgencia un cambio radical de políticas urbanísticas, cualquiera puede encontrarse con paradojas vergonzosas que hablan a gritos de las profundas contradicciones en las que se mueve la política institucional.

En la misma calle donde yo vivo, unos portales más allá se encuentra este enorme solar de la Caixa que permanece en ruinas desde hace años a la espera de que, de nuevo la especulación permita capitalizar en beneficio de unos pocos, aquello que nos pertenece a todos: la ciudad. Como este espacio de mas de 10.000 metros cuadrados hay muchos.

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Desde la terraza de mi casa, por encima de ese solar «intencionadamente arruinado» se vislumbra, a lo lejos, el enésimo rascacielos de Pelli que, aunque parezca mentira, lo está construyendo la misma Caixa para mayor gloria de su orgulloso poder. Es decir, la configuración y gestión de los espacios en los que trabajamos, vivimos y amamos se ha dejado en manos de los intereses privados de un mercado profundamente especulador y antidemocrático, de modo que decisiones que nos afectan a todos l*s ciudadanos quedan condicionadas por intereses privados.

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En definitiva, es la constatación de la sumisión de la política a los intereses privados del capital depredador que destruye la ciudad y la primacía de la racionalidad neoliberal sobre la racionalidad democrática.