COMO EXPLICAR LA EXTREMA DERECHA A UNA NIÑA

Este sábado grupos de extrema derecha, adornados con parafernalia fascista, banderas españolas, cruces requetés y demás signos franquistas, se manifestaron por varias calles céntricas de Sevilla. La policía desplegó, como casi siempre, un dispositivo exagerado, desproporcionado, ruidoso y atemorizador con la excusa de que debían proteger a los ciudadanos de las consecuencias de un posible enfrentamiento con otro grupo antifascista que protestaba por la presencia de los primeros.

Jose Galiana

Yo paseaba tranquilo con mi hija pequeña y, en un momento de estruendo, se asustó tanto que salimos corriendo del lugar. Por el camino, de regreso a casa aterrorizada, me hizo muchas preguntas -que contesté como pude- sobre las personas de la manifestación, las razones de sus gritos, la actitud de la policía, el humo etc.. Pero sobre todo quería saber que significaba “extrema derecha”. En pocas palabras, intentando ser lo más pedagógico posible,le dije que son personas que nos quieren imponer una sola bandera, una sola religión y una sola moral. Añadí que si ellos mandaran en España, en la tierra de su «amona» y de su «aita», no podríamos hablar euskara; nuestros amigos J. y M, por ejemplo, no podrían ser pareja porque no respetaban a los homosexuales; o su compañero  de colegio I. y sus padres no  podrían ejercer como musulmanes en libertad porque sólo los católicos tendrían pleno derecho a hacerlo. En fin, le puse algunas ejemplos más, pero en definitiva le dije que la extrema derecha odia la libertad y que para nosotros ser libres, pensar y actuar de acuerdo con nuestras ideas es tan importante como la vida misma. En definitiva, hablamos sobre el bien y el mal, el respeto a la diferencia, sobre cómo tener muy claros los límites del uso de la violencia, etc. Seguir leyendo «COMO EXPLICAR LA EXTREMA DERECHA A UNA NIÑA»

EL DERECHO A LA CULTURA COMO BIEN COMUN (1)

Estas semanas he participado activamente en varios foros donde se ha discutido sobre la función del arte y la cultura en estos tiempos de crisis y sobre los modelos de gestión que deben aplicarse en su desarrollo.

Estoy seguro de que, a lo largo de estas últimas semanas y días habréis tenido la ocasión de leer en varios medios de comunicación el enésimo debate sobre el sentido de la cultura, su función social y también escuchar las preguntas sobre quién debe asumir las responsabilidad de su existencia y , en consecuencia, debatir sobre el modelo o modelos que se deben aplicar para garantizar su correcto funcionamiento.

Parece que todos, con más o menos matices, estamos de acuerdo en que la cultura es un bien que debemos preservar porque es un elemento que forma parte sustancial de nuestras vidas ya que es en gran medida lo que nos constituye como seres humanos en comunidad. Sin embargo, ahora más que nunca, la eterna pregunta sobre el sentido de la cultura, planteada a la luz y a las sombras de los efectos de la crisis, adquiere de nuevo relevancia, ya que, en estos momentos de recesión económica, casi todo el mundo da por hecho que el gasto público en cultura es prescindible porque no es tan esencial para la vida como otras necesidades.  Muchas voces críticas, medios de comunicación se preguntan, por tanto, si la cultura pública, ¿ha de ser sostenible por sí misma, o puede (y hasta debe) generar déficit mientras cumpla su función social?  En esencia, algún periodista también se preguntaba si la cultura es ¿producto de rentabilidad o artículo de primera necesidad?. Yo iría más lejos, y plantearía esa misma cuestión desde otros parámetros: ¿bien de uso o de cambio? Seguir leyendo «EL DERECHO A LA CULTURA COMO BIEN COMUN (1)»

PLANETA HUMANO, PLANETA URBANO. CIUDAD VIVA.

Hoy comienzan en Sevilla simultáneamente las jornadas Planeta humano.Planeta urbano, organizadas por el Aula de Sostenibilidad de la UNIA  y Del Urbanismo a la ciudadanía, organizadas por la Consejería y Fomento de la Junta de Andalucía.

En ambas convocatorias las instituciones públicas reclaman un nuevo diseño de las actuales ciudades y plantean la necesidad de nuevas formas de gobierno para sus gestión democrática.

Toda esta retórica se inscribe en una ciudad que tiene casi 50.000 viviendas cerradas a cal y canto, a las que se pueden sumar otras 80.000 en la provincia, en un país que cuenta  con mas de tres millones vacías. Muchas de ellas son propiedad directa de entidades bancarias o inmobiliarias, relacionadas con las primeras.

Mientras las instituciones nos entretenemos con la demagogia teórica, l*s ciudadanos reclaman su derecho a la vivienda ocupando algunos de esos desocupados bloques de viviendas.  Ante la pasividad de los poderes públicos ellas ejercen su derecho a la ciudad.

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En esta ciudad que reclama con urgencia un cambio radical de políticas urbanísticas, cualquiera puede encontrarse con paradojas vergonzosas que hablan a gritos de las profundas contradicciones en las que se mueve la política institucional.

En la misma calle donde yo vivo, unos portales más allá se encuentra este enorme solar de la Caixa que permanece en ruinas desde hace años a la espera de que, de nuevo la especulación permita capitalizar en beneficio de unos pocos, aquello que nos pertenece a todos: la ciudad. Como este espacio de mas de 10.000 metros cuadrados hay muchos.

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Desde la terraza de mi casa, por encima de ese solar «intencionadamente arruinado» se vislumbra, a lo lejos, el enésimo rascacielos de Pelli que, aunque parezca mentira, lo está construyendo la misma Caixa para mayor gloria de su orgulloso poder. Es decir, la configuración y gestión de los espacios en los que trabajamos, vivimos y amamos se ha dejado en manos de los intereses privados de un mercado profundamente especulador y antidemocrático, de modo que decisiones que nos afectan a todos l*s ciudadanos quedan condicionadas por intereses privados.

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En definitiva, es la constatación de la sumisión de la política a los intereses privados del capital depredador que destruye la ciudad y la primacía de la racionalidad neoliberal sobre la racionalidad democrática.

LA BANALIDAD DEL MAL

Este es mi último texto publicado en la columna mensual del Diario Vasco.

LA BANALIDAD DEL MAL. EL HORROR  QUE NO SE PUEDE MOSTRAR.

En el marco del último Zinemaldi. Festival de Cine de San Sebastián se han presentado varias películas sobre los efectos de la guerra. A lo largo de la historia del cine, la guerra y sus atrocidades han sido siempre un tema recurrente. Desde las primeras visiones en blanco y negro de David W. Griffith sobre la guerra de Sucesión americana en El Nacimiento de una Nación, hasta una de las más recientes -todavía se puede ver en cartelera- El acto de matar de Joshua Oppenheimer (estremecedor relato sobre las masacres del general Suharto en Indonesia), pasando por Apocalypse Now, sobre la guerra del Vietnam, de Francis Ford Coppola, cientos de películas y miles de imágenes en diferentes formatos han intentando describir los horrores que genera la violencia producida por la sinrazón de los vencedores. No en vano, en su Genealogía de la Moral, el filósofo Nietzsche afirmó que nunca hay perdón sin derramamiento de sangre.

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En la exposición  Asedio, incendio y reconstrucción de San Sebastián también se intenta mostrar las consecuencias de las guerras napoleónicas, auténticos vendavales de la historia que arrasaron todo a su paso. El vencedor se ensañó contra la población civil, mediante ejecuciones sin juicio, fusilamientos, violaciones; las tropas saquearon, incendiaron y devastaron pueblos y ciudades. Fue una guerra total, precedente indiscutible de muchas otras que han llegado hasta nuestros días, entonces en nombre de la razón ilustrada y ahora en nombre de determinada concepción de la libertad y la democracia. Es como si La Paz perpetua de Kant, en nombre de una paz idealista, fuera interpretada siempre para justificar la necesidad de la guerra permanente. Seguir leyendo «LA BANALIDAD DEL MAL»

TRATADO DE PAZ. FESTIVAL DE CINE. PELÍCULAS DE BROODTHAERS

ZINEMALDIA. Festival de Cine de San Sebastián dedicará una sesión especial al cine de Marcel Broodthaers, el próximo día 27 a las ocho y cuarto en los Cines Príncipe.

En el arranque del proyecto Tratado de Paz, iniciativa de San Sebastián Capital Europea de la Cultura 2016, se muestra, como Caso de estudio, la exposición Décor, A Conquest by Marcel Broodthaers en la Casa de la Paz y de los Derechos Humanos, Palacio de Aiete, con el apoyo del Museo San Telmo y, a su lado, la proyección de un conjunto de películas del mismo autor.

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En palabras de Pedro G. Romero, curador-comisario de Tratado de Paz, el artista belga Marcel Broodthaers (Bruselas, 1924-1976) reelaboró poéticamente la memorabilia de la Batalla de Waterloo, sus implicaciones históricas y políticas y el abordaje del par guerra y paz, violencia y confort, en el marco de la cultura de masas que se despliega entre el Museo y los turistas, sus visitantes privilegiados. Por estas razones se presenta en el marco conmemorativo de 1813. Asedio, incendio y reconstrucción de Donostia/San Sebastián.

Los films que se proyectan, realizados entre 1957 y 1975, están imbricados con distintos trabajos artísticos de Marcel Broodthaers y constituyen, a la postre, la Section Cinéma del Musée d’Art Moderne, Département des Aigles, su gran trabajo en torno a las figuras de la Exposición, el Museo y la Institución Arte. Este aspecto es muy importante pues el cine para Broodthaers constituye una excelente pregunta sobre el Valor de Exposición del trabajo del arte. El cine y las películas son una forma de Exposición. Así, La Bataille de Waterloo, la película de 1975 que cierra la sesión, la realiza a partir de Décor, A Conquest by Marcel Broodthaers, que el artista mostraba en el Institute of Contemporary Arts de Londres en esos mismos momentos del rodaje. Seguir leyendo «TRATADO DE PAZ. FESTIVAL DE CINE. PELÍCULAS DE BROODTHAERS»