Hace unas semanas se ha celebrado una reunión de casi todos los cine clubs de Gipuzkoa. Estas entidades tienen una larga tradición relacionada estrechamente con la propia historia del cine pero también con los conflictos y controversias que atravesaron nuestra propia historia local. Los primeros se fundaron en los años veinte pero, tras la guerra civil, hay que esperar algunos años hasta que, de nuevo, su presencia empieza a normalizarse en el tejido cultural. En los años cincuenta reaparecen a la sombra de organizaciones religiosas y políticas franquistas como instrumentos ideológicos de control cultural y social, pero también como espacios donde, con la excusa de las discusiones cinematográficas, se podía «tomar la palabra». En cierto modo, mostraban las paradojas de un régimen que, aunque mantenía su estructura franquista, se vio también atravesado por corrientes sociales críticas, a veces conscientes y otras no tanto, que comenzaron a utilizar algunas instituciones para ponerlas en crisis y confrontar la realidad cultural autárquica de aquellos años. La historia de los cine club fue, en cierto modo, la del propio régimen.
Categoría: Bienes comunes: arte, cultura y educación
LA INGOBERNABLE: UN GESTO RADICAL
El edificio de la calle Gobernador 39 se encuentra estratégicamente situado en la denominada milla de oro del arte y la cultura de Madrid; al lado mismo de Caixa Forum y Media LabPrado, a un paso del Museo del Prado y del Museo Thyssen, y muy cerca también de la Plaza de Cibeles, donde se encuentra Centro Centro, otro de los emblemas culturales del Ayuntamiento de Madrid, que además tiene allí su sede oficial.
Si esa aglomeración de instituciones culturales no fuera suficiente (se podrían sumar el Círculo de Bellas Artes, la Casa de América, el Museo Naval, el Centro Cultural Fernán Gómez y otras muchas), la penúltima corporación municipal, presidida por Ana Botella del Partido Popular, tenía previsto donar gratuitamente por 75 años el edificio de la calle Gobernador al arquitecto argentino Emilio Ambasz para que erigiera allí mismo un monumento a su carrera profesional.
Un numeroso grupo de activistas ocupó el edificio, al que denominaron La Ingobernable, Centro social de comunes urbanos, un año después de que la corriente municipalista de Ahora Madrid, heredera legítima de la potencia política del 15M, aupara a Manuela Carmena a la alcaldía de la ciudad. Aquel gesto radical denunciaba la decisión personalista de la anterior alcaldesa y, sobre todo, evidenciaba el malestar social contra la turistificación y gentrificación del centro de la ciudad, en concreto, y en general contra las políticas urbanísticas de la corporación recién llegada, que parecían semejantes a las de gobiernos anteriores.


Hace unas semanas, tras el fracaso electoral de gran parte de las candidaturas municipalistas, Amador Fernández Savater publicó en su blog un excelente texto titulado No hay fracaso si hay balance: poder y potencia en el ciclo 15M-Podemos para intentar hacer otra aportación a las numerosas reflexiones sobre el ciclo político que va del 15M-Podemos hasta el municipalismo. El artículo comenzaba por asumir la decepción, pero como potencia, no como derrota. Citaba a Giorgio Agamben y lo que este filósofo llama la «potencia destituyente” para contrarrestar el «mecanismo diabólico» por el cual el poder constituyente queda atrapado una y otra vez en un nuevo poder constituido, tan parecido al antiguo. Esta “potencia destituyente” nos habla de una potencia política que no cristalice nunca en poder. Devenir y permanecer ingobernables –dice el autor de Medios sin fin. Notas sobre la política– dando razón a la existencia de este centro social autogestionado y, por extensión, de otros muchos que, desde su autonomía política, también tienen vocación de diálogo con las instituciones de gobierno. Seguir leyendo «LA INGOBERNABLE: UN GESTO RADICAL»
EL MUSEO ES HISTORIA, PERO TAMBIÉN FUTURO
Friedrich von Schiller, en Carta sobre la educación estética del hombre , desde una visión idealista y romántica, proclamó que el arte tiene la función de recordarnos la dignidad perdida, y que la educación estética sería la mejor manera de regenerarnos. Los museos son, por antonomasia, el lugar de depósito y trasmisión de los signos, huellas y materiales artísticos dejados por el pasado con los que, junto a textos y voces, se escribe la historia. Son el depósito patrimonial donde las obras de arte adquieren su máxima expresión estética, relevancia social y significación política, y donde las comunidades puede reconocerse. En este sentido, serían el mejor lugar para llevar a cabo los postulados del poeta y filósofo alemán.
Muchos años después, desde un materialismo dialéctico postmarxista, el filósofo francés Jacques Rancière, en Sobre políticas estéticas, añade que una “política del arte” consiste en reconfigurar la división de lo sensible, en introducir sujetos y objetos nuevos, en hacer visible aquello que no lo era y dar voz a los que, por su condición de excluidos, no la pueden exponer. La relación ente estética y política consiste asimismo en interrumpir las coordenadas normales de la experiencia sensorial. Por tanto, el museo también debería ser el mejor espacio para impulsar un arte crítico que contribuya a supropia transformación y al cambio social.

Podríamos decir que el museo cuando escribe la historia también señala el futuro; tiene la responsabilidad de dialogar con sus contrasentidos históricos y paradojas contemporáneas, y atreverse a desvelar las contradicciones que generan y así, desde dentro y fuera de la institución, desplegar potencias estéticas y políticas que permitan seguir haciéndonos preguntas sobre el sentido de la historia y su devenir. El artista Asier Mendizabal lo explicaba muy bien cuando hace unas semanas presentó en el Museo San Telmo de Donostia-San Sebastián la obra Itzal marra. Línea de sombra de Ibon Aranberri, en el marco de “Museo bikoitza”, el nuevo programa de intervenciones artísticas contemporáneas que acaba de inaugurar. Este plan tratará de incorporar en sus líneas de actuación la mirada particular de la praxis artística contemporánea, con el objetivo de reinterpretar, descentrar, complejizar o analizar críticamente el relato propuesto por el museo. Como el mismo Mendizabal comentaba : “intervenir en esas extrañas vecindades, taxonomías sobrevenidas, determinaciones prosaicas y contingencias varias que contienen el potencial sustrato sobre el que hacer crecer diferentes formas de vernos”. Seguir leyendo «EL MUSEO ES HISTORIA, PERO TAMBIÉN FUTURO»
MIGUEL BENLLOCH: «DESIDENTIFÍCATE»
En las salas de Centro Centro Cibeles de Madrid, hasta principios de octubre, se presenta, mejorado y ampliado, el segundo capítulo de la antológica Miguel Benlloch. Cuerpo conjugado, que el año pasado, poco antes de su muerte, se presentó en la sala Atin Aya de Sevilla, la ciudad donde pasó gran parte de su vida. El centro cultural del ayuntamiento de Madrid, dirigido por Soledad Gutiérrez junto a un excelente grupo de profesionales, también ha aprovechado para editar Mirar de frente, recopilación de textos que Benlloch había publicado de forma dispersa, y para presentar el archivo del artista. Las dos exposiciones han sido curadas por sus amigos Mar Villaespesa y Joaquín Vázquez, que compartió vida desde su infancia en Loja y además fue socio, junto a Alicia Pinteño, de BNV producciones , la pequeña empresa cultural con vocación pública, que le permitió trabajar en el campo del arte y la cultura, y poder vivir sin tener que depender nunca de su actividad artística.


Los últimos años se ha escrito mucho sobre la cultura de la Transición y la contracultura generada en esa década y en las siguientes. Se han publicado varios estudios sobre las prácticas artísticas producidas fuera de la historiografía hegemónica pero, más allá de Miguel Benlloch. Acaeció en Granada (1) en muy pocos la figura de Miguel Benlloch ocupa el lugar relevante que se hubiera merecido.
DICCIONARIO PARA UNA ACADEMIA ACOGEDORA
El término academia hace referencia a unos jardines en los extramuros de la ciudad de Atenas que estaban dedicados a Akademo, legendario héroe de la mitología griega. Allí, en torno a Platón, se reunían físicos, matemáticos y filósofos, incluso filosofas, como Axiotea y Lasthenia que, contraviniendo la prohibición expresa del maestro, asistieron disfrazas de hombre. Ambas fueron coetáneas de Hiparquia, miembro de la escuela cínica que, por su particular sentido contestatario, se negó a aceptar dicha prohibición y, por tanto, nunca fue considerada miembro de la Academia.
Parafraseando a la profesora Marina Garcés, podríamos decir que también “fuera de clase” es posible la filosofía de guerrilla2y, constatar que, seguramente, tanto en el afuera como en el adentro institucional existen fisuras donde poder pensar y, sobre todo, actuar contra los dogmas y los poderes que se benefician de ellos. No basta con tener acceso al conocimiento, es importante que este contribuya a transformarnos, tanto a nosotros mismos como el mundo que habitamos, incluso aunque, tristemente, no siempre sea en beneficio del bien común. Seguir leyendo » DICCIONARIO PARA UNA ACADEMIA ACOGEDORA»
HUMANIDADES EN ACCIÓN CONVERSACIÓN CON MARINA GARCÉS
Hace unas semanas, en el centro cultural Koldo Mitxelena de Donostia/San Sebastián, mantuve una larga conversación (aquí está el video de la grabación) pública con la filósofa Marina Garcés. El diálogo tuvo lugar en el marco de un ciclo de conferencias cuyo principal objetivo, en palabras de su director Patxi Presa, era analizar el papel de las bibliotecas como espacios de encuentro, generación de conocimiento y como herramientas para hacer posible el pensamiento crítico y el fomento de las humanidades.

Muchos podríamos asumir ese enunciado porque, expuesto fuera de contextos específicos y despojado de cualquier crítica a sus contradicciones, podría servir para un roto y un descosido, aquí, en Europa, o en Haití. Sin embargo, en el prólogo de su reciente recopilación de textos Humanidades en acción (Edit. Rayo Verde) esta profesora de la UOC (Universidad Oberta de Cataluya) señala que, efectivamente, solemos afirmar que sin humanidades, claro está, no hay democracia, pero lo hacemos –dice- olvidándonos de la historia del siglo XX, cuando las sociedades aparentemente más cultas de la historia cometimos los crímenes más atroces y construimos las pesadillas políticas más terroríficas. Insistimos en que sin humanidades no hay tolerancia, pero olvidamos que el humanismo fue el núcleo ideológico de la colonización y de su proyecto imperial, racista y patriarcal. Sin humanidades no hay libertad, repetimos una y otra y vez, pero olvidamos que la cultura no ha sido sólo un recurso de la resistencia, sino que también es, de forma mucho más frecuente de lo que pensamos, una herramienta de dominio y de construcción de marcos de dominación, tanto nacionales como de clase. Seguir leyendo «HUMANIDADES EN ACCIÓN CONVERSACIÓN CON MARINA GARCÉS»